The PowerAutora Naomi Alderman

Una niña en la América profunda escapa de un padre maltratador. Un chico en Nigeria filma a una mujer que está siendo atacada en un supermercado. La hija de un criminal del este de Londres ve cómo su madre es asesinada. Una senadora en Nueva Inglaterra se esfuerza por proteger a su hija. Cuatro personajes que sufren las tensiones construidas a través de siglos de desequilibrio y amenaza están dispuestos a llegar lejos en su determinación por establecer un nuevo orden mundial. Cuatro chicas que descubren que poseen un don: el de la electricidad. Un nuevo poder, extraordinario y devastador, ha llegado y cambiará el mundo para siempre.

En estos tiempos, siento que este libro es de carácter obligatorio.

Interesante, super interesante esta…distopía??!? Porque en sí no estoy segura de que sea una.

Un mundo donde las tornas han cambiado y las mujeres tienen el poder literal y metafóricamente. Que trama más imaginativa ha planteado la autora. Sobre todo, porque debemos admitir, que al menos una vez en la vida se nos ha pasado por la mente, que después de siglos de patriarcado, le debe tocar el turno al matriarcado. Pero…

Aquí se nos enseña que ninguno de los extremos termina siendo bueno. Es un libro que va de menos a más, y a medida que pasan las páginas se va haciendo cada vez más complicado a medida que las mujeres se hacen con cada vez más poder. El hecho de que cada capítulo es narrado por un personaje distinto me ha parecido muy acertado, porque podemos analizar la situación desde distintas aristas. Curiosos personajes los de este libro. Aquí no hay héroes ni heroínas, la mayoría hacen cosas bastante cuestionables y solo actúan movidos por sus egos y ambiciones.

Interesante la manera en la que se entrelazan los temas de poder, corrupción y religión. Vemos cómo las mujeres al saber que pueden crear electricidad con las manos al inicio solo usan este descubrimiento para defenderse de los abusos de los hombres, luego empiezan a buscar venganza y las féminas que toda la vida fueron maltratadas empiezan a acabar con sus abusadores, y cuando ya eso no fue suficiente, se unen en una cruzada cargada de odio contra el sexo masculino y comienzan a discriminarlos, a maltratarlos, a violarlos y en una cacería enloquecida, inician una matanza de hombres que me hizo estremecer de lo gráficas que eran algunas escenas. Y en todo esto, la nueva religión (la de la Santa Madre) juega un papel fundamental, dejando al descubierto lo volubles que son las masas, y como en «nombre de la religión y la justicia» se cometían las peores atrocidades.

«…El tema es: ¿cuántos hombres necesitamos en realidad? Pensadlo bien, dicen. Los hombres son peligrosos. Cometen la mayoría de los crímenes. Son menos inteligentes, menos diligentes, menos trabajadores, tienen el cerebro en los músculos y el pito. Son más propensos a contraer enfermedades y una sanguijuela para los recursos del país. Por supuesto, los necesitamos para tener niños, pero ¿cuántos hacen falta para eso? No tantos como mujeres…»

Que manera de reflexionar, de cuestionarme cosas sobre lo que es ser el sexo débil, sobre el surgimiento y auge de las religiones, de la igualdad de género, de la corrupción, del poder, de cómo la víctima puede pasar a ser el maltratador a gran velocidad. Recomiendo mucho este libro, invita al lector a analizar, a pensar, a hacerse preguntas.

Esto no ha sido de cinco estrellas simplemente porque la autora no lo ha explotado lo suficiente. Le faltó más tensión, más elaboración de la trama, pero sobre todo el faltó explotar ese mundo donde las mujeres habían iniciado una lucha contra los hombres épica. Yo quería ver todas las caras de la moneda y de verdad creo que daba para muchísimo más. Aunque entiendo la intención de las cartas al final del libro, me cortaron un poco la lectura y a pesar de que no arruinan como tal el final, lo deslucen un poco.

Poemas random

Ahora que a mi lado no estás
Me he dado cuenta lo mucho que me haces falta….
Sin ti mi vida es un desastre
Y no consigo olvidarte ..
Cómo le hago para no amarte
Sí de mi corazón no puedo arrancarte….
Y mi alma se niega a soltarte
Dime cómo hacerle
Para ya no quererte
Dime cómo le hiciste tú
Para ya no quererme….❤️✨🌹

Lidia 🌹✨🌹

Amor

Me preguntan que como es él…. él es como mi libro preferido …. él es como mi tintico de todas las mañanas… él no tiene los ojos de color azul o verdes…pero tiene los ojos que me gustan a mi de un color café intenso que brillan detrás de un alma que también ha sufrido como yo…me preguntan que si es jóven para mí lo es tiene la edad que lo hace mas interesante tiene los años perfectos para mí…tiene la edad perfecta para amar de verdad…me preguntan tantas cosas sobre él y yo solo puedo decir que es el hombre con un alma que ha madurado con la experiencia esa que traen los años….que su sonrisa es la más bonita…que sus pequitas me parecen hermosas y que aunque yo soy más alta que él para mí él es perfecto…que me encanta ver como se sonríe con cada una de mis ocurrencias…y que me duele demasiado cuando nos alejamos y que si me preguntan porque escribo ….escribo porque entre cada letra lo siento a él… él es quien despierta mis pasiones…mis alegrías y me ha sacada unas cuantas lágrimas….para mí él es eso que nuestros abuelos llamaban AMOR..
Att:Dayis🌹
E.H.M.R.

Poemas random

No es que no te quiera, a veces suelo olvidar cosas, olvido nombres, olvido fechas.

No es que no te quiera, yo te quiero y mucho.
Pero a veces me gusta pensar, estar un ratito en soledad, te mereces lo mejor de este mundo, no sé si pueda dártelo, pero sabes que te doy lo mejor de mí, aunque estoy en pedazos, viste arte en mis ruinas.

No es que no te quiera, ya te amo, amor mío, aunque ya lo sepas, nunca esta demás recordártelo, así sea con este poema, así sea con una canción.

#𝐿𝑒𝑜𝑛𝑎𝑟𝑑𝑜𝑃𝑎𝑛𝑡𝑜𝑗𝑎

En espiral

Hoy caí en la espiral de tu recuerdo
Me dejé llevar sin poner resistencia,
Atraída de nuevo por tu encanto,
que ilumina por momentos mi existencia.

Pensarte
fue sentir nuevamente tus manos, acariciar una vez más tu cabello,
perderme en el sabor de tu labios.

No tenerte conmigo me duele,
se vuelve para mí un tormento
que mi mente entorpece
y me va consumiendo muy lento.

Te pienso otra vez, es cierto,
no puedo, ni deseo evitarlo,
se llena mi alma de un futuro incierto
que me abraza al iniciar el ocaso.

– Poetisa Rosa 🦋

La alcoba negra. (Por Nilsen Lares) .


Una primavera, en el mes de septiembre, con los árboles floreados en tonos rosa, lila y carmesí. Él, se fue a un pub de esos que abundan por las calles de Buenos Aires, esta vez decidió irse a las afueras de la capital y tomó su moto Harley Davidson, donde emprendió un viaje hasta llegar a San Isidro.

Un chico solitario en tema de mujeres, que padece una condición de impotencia eréctil, su presión arterial siempre ha sido alta, con el colesterol por las nubes, además, es diabético, factores que han hecho que su testosterona esté baja, por lo que vive sumergido en transtornos psicológicos. Este problema que lo agobia desde muy joven lo ha mantenido lejos de las relaciones, por ese temor de fallar en la cama. ¡No se lo perdona!

Ha recorrido por consultas de varios especialistas, a veces ha logrado avances con «Napoleón» como el llama a su miembro viril, pero es más lo que falla que que lo que levanta.

Llegó al pub y llama a la mesera, le pide una degustación de cervezas que estaban promocionando, eran cervezas artesanales; rubias, morenas, de miel, verdes, y una roja picante muy fuerte en grados de alcohol etílico, se la sirvieron en cinco shots.

La intención de los dueños del pub era dar a conocer el producto para saber la opinión de los catadores y quedarse con la mejor y más escogida según la evaluación de los clientes, y ofrecerla en el Oktoberfest que ya se acercaba el próximo mes.

Crhistian, un hombre alto, cabello castaño, de piel bronceada, ojos pardos, muy atractivo, con buen porte y corpulento; tenía puesta una chaqueta, pantalones y botas de cuero negro, siempre vestía con el mismo estilo, pertenecía a los moteros de la Capital Federal. Cielo, le sirvió shot tras shot, entre cada ida a la barra y venida a la mesa ellos iban conversando y conociéndose, breve por estar en la hora de trabajo.

El motero esperó que se diera la hora de salida de la mesera, una mujer espectacular, alta, rubia y de ojos azules, con la cabellera como la de Rapunzel, él impactado con aquella chica, la esperó, mientras seguía bebiendo, ya no estaba catando, se quedó con la cerveza roja.

Al fondo sonaba The Doors, y Crhistian estaba muy a gusto en el lugar, derramó su trago en en mantel estando en estado de ebriedad. Cielo, le hacía ojitos, y sonrisitas iban y venían, empezó la atracción y le dijo: Crhistian, espera mi hora de salida, le insinuó que se iría con él.

Llegó el momento del cambio de turno, y Cielo decide el lugar donde quería ir, él accede, y se van a otro pub que tenía una temática BDSM, ella pertenecía a un club afín al sadomasoquismo, Crhistian muy excitado y extrañado por la respuesta elevada de Napoleón, y sin creerse la transformación de la mujer que tenía enfrente, una totalmente distinta en conducta a la mesera risueña e inocente que había percibido en aquel bar donde derramó la cerveza. Tenía en ese momento a una mujer fogoza, presumida y dominante, sí, ese era el rol en el que entraba y disfrutaba cuando estaba en la intimidad.

¡Vaya, vaya! Esa chica lo tenía fantaseando, él no sabía que el lugar tenía -una habitación monocromática-, ella le hizo mención de su existencia, eso llamó la atención de Crhis.

Entre su estado etílico, su deseo por la rubia y su personalidad un poco tímida, decide entrar, le impresionó lo imponente del lugar, su mente volaba, en silencio, era un hombre callado, que respondía todo con una sonrisa y un no sé.

Se le escapa una sola palabra ¡Wooow! Vuelve a hablar y dice, Cielo, que espacio tan único. Una cama capitoneada con respaldo de cabecera de botones negros brillantes, el colchón ideal, las sábanas sedosas, el plumón tan acolchado, una cama accesoria tipo Kamasutra, persianas verticales, alfombra en toda la extensión del piso, espejos, toda una decoración lujosa de color negro, ¡Todo, absolutamente todo negro!

¡A ese hombre se le había mejorado todo padecimiento, estaba erecto como nunca!

La mesera corrió a medias las persianas para que entrara un rayo de luz de los balcones aledaños, él ya encendido en fuego. El techo con un vitral transparente le daba el toque especial, este no interrumpía la monocromía, diseñado para mantenerla con la oscuridad de la noche, y a su vez, permitía que la luz de la luna llena se colara e hiciera visible lo que pasaría dentro de la recámara, estaba vuelto loco.

La dominante rubia al desvestirse tenía debajo de su ropa de trabajo, un traje de cuero muy sensual, el motero, se piensa que está en un sueño húmedo y cae en cuenta que no siempre responde bien, y que por eso está sin pareja, entra en pánico y Cielo lo toma de la cintura, le da instrucciones, llegan al consenso de estar íntimamente esa noche bajo acuerdos BDSM.

Ella, estaba ansiosa de probar a ese hombre sumiso que pescó con su anzuelo en el pub en el trabaja, desde el primer momento observó que el sería una buena presa para tener a su esclavo de esa noche.

¡Comenzó la acción! La mujer saca de un estuche oscuro unas esposas, un látigo, un fuete, un antifaz y otros objetos dispuestos para sus frecuentes y promiscuos encuentros.

Lo esposa, le tapa la boca y le venda los ojos, fluyen las palabras más sucias y excitantes que había oído el chico en su vida, y le comienza a dar sus latigazos la ardiente y salvaje mujer.

Él, viviendo una experiencia alucinante y experimentando como todo novato, cedía a lo que su ama le pedía, no se podía negar a nada, era parte del acuerdo. Ella cumpliendo su objetivo de dominar a un hombre, el cual le causaba placer, verlo arrodillado ¡Uff! Solía hacer este modus operandi con otros hombres hasta hacer que le -pidieran perdón-, era un estilo de vida que ejercía desde los veinte años, luego de haber sido objeto de una infidelidad.

El hombre que ella amaba la traicionó con otro hombre, -era un bisexual-, y se juró desde ese día que todo hombre que se le acercara lo iba a arrodillar y a escupirle la cara.

Esta disciplina la asumió más por una venganza que llevaba escondida, que por placer.

Al transcurrir de los años, ella se dio cuenta que estas prácticas si las disfrutaba y llevaban sus sensaciones al éxtasis. A sus treinta y ocho años, ya no es una cuestión de venganza sino de lujuria.

El acto estuvo con una acción intermitente, pues, Napoleón falló varias veces, ella no se enfocó en eso porque estaba gozando de los juguetes y de la sumisión que le proporcionaba Chris, le excitaba su forma genuflexa, después de una jornada saboteada por su miembro, no le importó a la rubia, al fin de cuentas ella lo disfrutó, para el impotente no fue la gloria, pero tampoco dejó de gozar su rol de esclavo dentro de lo que pudo, ese rol le hizo entender que podía satisfacer a una mujer sin tanto Napoleón. Se despiden y se intercambian sus números telefónicos.

Crhis regresó a Recoleta, y al llegar a Buenos Aires la llamó para decirle que llegó bien, que nunca se había desbordado de placer con alguien como lo logró con ella, a pesar de sus interrupciones, y le preguntó: ¿Ama, cuándo volvemos a la alcoba negra? Ella, sabiendo que eso pasaría; se ríe y le dijo: ¡Después que demos una rodada en moto desde Buenos Aires hasta Uruguay, pero tenemos que acordar qué haremos con Napoleón!

A ella solo le importaba volver con frecuencia a aquella -recámara monocromática-, pues, el placer ella misma lo sabía alcanzar…

En el recorrido que hicieron hasta Uruguay, se conocieron más, él le confesó de sus patologías, y ella comprendió su situación. Ya de regreso a Buenos Aires y pasadas un par de semanas, Crhistian se atreve a llamar a Cielo para otro encuentro, ella acepta, sabía que podía tener placer con o sin Napo.

Desde esa vez, comenzaron a darse prácticas sucesivas y más recurrentes, Crhistian estaba entusiasmado porque finalmente su enemigo de allá abajo se levantaba, pero solo ocurría en aquella -alcoba negra-.

Carta al tiempo (por Manuela Sánchez)

Querido tiempo:


He visto que vas desbocado y sin frenos ninguno, muchas veces he querido olvidarte, pasar por encima de ti y tú con tus horas y minutos me desvías de mis intenciones.


En mi niñez eras preciado para jugar y odiado en el estudio, hasta que aprendí a leer y eras amado mientras me perdía en los libros, descubriendo mundos maravillosos, sólo tú sabes las horas que pasé leyendo fantasía e imaginando estar en esas páginas, sólo tú secaste mis lágrimas cuando las páginas mostraban tristeza y sólo tú escuchaste mis risas cuando había alegrías en ellas.


Fui creciendo y te ví de manera distinta, más lento, más preciado, aprovechando de tí cada segundo cuando la vida se me hacía corta para disfrutar y vi como lentamente fuiste apagando la luz en personas que amaba hasta darme cuenta que cada momento cuenta como un tesoro, hasta que la partida era indetenible, como indetenible eres tú.


En mi adultez veo como pasas veloz cuando intentó sacar de ti para estar con mis seres queridos y en el camino se van atravesando trabajos y excusas que al final no valen la pena y dan más sufrimientos que alegrías, siento como te me vas yendo de pronto, día tras día, año tras año, contando historias inconclusas y viviendo por vivir al trote, pensando y sin pensar, queriendo y sin querer, te vas acumulando en mi y en los míos, se nota en nuestros rostros, ya más viejos, ya cansados, con ganas de vivir, con ánimos de seguir, disfrutando cuando puedo de ti en libertad, disfrutando cuando debo de ti en silencio, con una taza y otra, contando historias con una copa y otra, llorando penas, con espacios prolongados en tú ser y segundos que se pierden en un abrir y cerrar de ojos, con amaneceres y atardeceres que llegan y se van siendo tú el único dueño y señor de nosotros.

Corres y corres dejando huecos en la vida, sueños cumplidos y otros tantos sin cumplir, vidas pasadas y otras por vivir, solo tú que eres el dueño de todo sabes hacia donde nos toca transitar y hasta cuando nos toca andar.


Querido tiempo, intento olvidarte sin poder porque te me vas de las manos, intento que no pases en vano y disfrutar de ti en cada instante.

Te extraño

Te extraño tanto
como las noches
que se quedan sin su luna,

como las playas
que sienten alejarse al mar
de tanto en tanto.

Te extraño
como se anhela
un café por las mañanas
o un abrazo
que dure hasta el amanecer.

Te extraño
porque no puedo hacer otra cosa,
ya no quiero llorar por ti,
ni quiero dejar de pensarte.

Solo quiero que regreses
y que tus besos
sean de nuevo para mi

Color (por Anastacia López Navarro)


Aquel domingo, Lanu, se cayó de una escalera, mientras terminaba un mural que le había pedido la máxima autoridad de la región. La caída aparatosa le produjo un fuerte hematoma en la cabeza al golpearla con el borde del capitel de una columna. Dos días después había vuelto a terminar su trabajo y notó una especie de sensación borrosa en la vista a la que no prestó atención.
Desde hacía mucho tiempo su voz se había perdido entre los pasadizos de su mente, la escuchaba fuerte y clara ahí adentro, pero no podía pronunciar palabra alguna. Había sufrido una enorme pérdida y decidió no volver a hablar.
Al salir del recinto, mientras se dirigía a su taller, notó que todo a su alrededor se tornaba gris, su mirada era como un rayo devastador y el mundo se decoloraba a su paso.
Se detuvo en la esquina y vio como el carmín del semáforo se volvía blanco y negro y así los árboles eran abandonados por la clorofila, los autos desteñidos y la piel de los transeúntes se hacía incolora.
Sentía como su vista, disminuida por una acromatopsia repentina causada por el traumatismo que afectó su corteza cerebral, iba decolorando las calles, los edificios y la ciudad que parecía un lugar distópico e inerte,
El fuerte ruido de una bocina lo sacó de aquel paroxismo y buscó inmediatamente una cabina telefónica para llamar a alguien que pudiera venir a socorrerlo, pero recordó su voto de silencio y observó que la monocromía de los espacios estaba tan saturada que apenas podía diferenciar un objeto de otro.
El miedo se fue apoderando de él y sintió como su cuerpo temblaba por dentro, le costaba respirar y por más que lo intentaba no lograba articular ningún sonido.
Llegó a la plaza del centro y se sentó en aquellos bancos que al contacto con su cuerpo se volvieron piezas de metal pesado y negro, los girasoles de la jardinera le dieron la espalda y aun así se tornaron grises mientras sus pétalos se recogían intentando guardar algo de luz.
La angustia de Lanu crecía, a medida que se internaba en un mundo de contrastes, una gama lúgubre y sombría que lo llevaban rumbo a la noche oscura del alma.
Su voz chocaba en el laberinto de su mente y por más que invocaba las palabras que nombraban los colores, ninguna salía de aquel encierro iridiscente que las mantenía atrapadas en la ausencia parcial de la luz y el sonido articulado.
De pronto, recordó aquella habitación en la que había vivido durante años mientras pintaba cuadros en su temprana adultez. Aquel que una noche abandonó y decidió olvidar cuando su única y verdadera musa lo había dejado por un marino que se la llevó en un barco que naufragó en altamar, dos días después de que él hubiera terminado aquella pintura sobre un tifón en mar abierto.
Conocía aquel lugar como la palma de su mano, así que al tomar el pomo y girarlo vio como sus manos se volvieron gris cenizo e instintivamente, antes de entrar, cerró los ojos para no arruinar el único espacio con vida que le quedaba.
Fue tocando sus paredes, una a una, mientras inhalaba aquel olor a óleo y acuarela que impregnaban aún el cuarto. El olfato lo conectó con sus recuerdos más intrínsecos y a su memoria volvían las imágenes que cobraron vida en aquel recinto.
Ahí sus caballetes, cubiertos por sabanas empolvadas, las paletas limpias y los pinceles alineados, esperaban algún imperativo, algún mandato sagrado que los sacara de aquel estado inanimado en el que los habían sumido, junto a todo lo que ocupaba esa habitación detenida en el tiempo.
Sus labios intentaban pronunciar lo que sus ojos no podían ver y en una suerte de vórtice de tiempo, tropezó con un lienzo que aguardaba en una esquina, también estaba cubierto y perdido en la memoria, tras un olvido deliberado y selectivo.
Las manos incoloras y tristes deslizaron la tela y con la yema de los dedos delineó los trazos y pinceladas que habían dado vida a aquella obra. De pronto el frío azul de sus ojos y el rojo intenso de sus labios detuvieron el recorrido y como quien vuelve de un coma inducido pronunció cada color que iba tropezando en el lienzo.
Su dicción era la de un hombre redimido y sanado, que había perdonado y se había perdonado a sí mismo. Abrió los ojos y una lágrima cayó sobre la mica de su reloj mientras un rayo de luz la atravesó como a un prisma y al asomarse a la ventana vio desplegarse un arcoíris que recorrió todas las calles que había caminado desplazando todo el gris a su paso.
Recordó aquella frase de Orhan Pamuk “ El color es el tacto de los ojos, la música de los sordos, una palabra en la oscuridad”.

Deseos. Del libro Troke (autor Lediher Armas)

Cuentan los ancianos más jodedores de Troke que en la Confusión, su catedral menos elogiada y de mala muerte, se organizó el concurso anual de jó-
venes trokianos. Más de un centenar de chicuelos ávidos de reconocimiento acudieron de las provincias del país. El
requisito de la competencia era complejo, consistía en dejar sobre una hoja de papel la huella de aquello que más deseaba el concursante. No había limitaciones de estilos ni tamaño de las obras. Al vencer el tiempo definido para la creación, en las propias mesas de trabajo, el jurado evaluaría las creaciones y el veredicto sería publicado ese mismo día para júbilo de todos y como premio se satisfaría el deseo del ganador.
Enseguida empezó “la cosa”. Luego de seis horas de empeño, se anunció que todos habían terminado. Cuentan además que, en el trayecto del escrutinio, el jurado pudo apreciar al mismo tiempo cuentos y poemas; corazones, extremidades, herraduras, autos e insólitas lágrimas pintadas, pero la noticia sensacional fue la intervención de la policía para calmar el alboroto que causó el hecho de que, las cinco mujeres que conformaban el jurado, habían entregado el premio al muchacho que dejó una blanda muestra de semen
sobre el papel.

Tan fuerte y con temor.(Por Nilsen Lares).

Una noche de relámpagos y truenos, tras una tormenta anunciada, que tenía una alta probabilidad de convertirse en huracán, comenzó a llover fortísimo, tanto que aunque las ventanas estaban herméticas, ya Anna las había sellado con gomas en los torrenciales pasados, para evitar que se colara el agua, aún así el espacio estaba humedecido. Diego, un hombre cuarentón, abogado, especialista en criminalística, especialista en derecho penal, y director del área de investigaciones criminalísticas en España, se destacaba como jefe, además de estar guapísimo ante los ojos de las subalternas. El líder policíaco estaba de reposo en su casa porque había tenido un enfrentamiento entre mafias y lo habían baleado, nada grave, pero resultó herido.

Viendo una película con su pareja, pulsa el botón pause, y llamó a Anabella su mujer, ella estaba en la cocina haciendo unas palomitas de maíz, al llegar a la alcoba, él le preguntó: ¿Anna tienes algún temor? Y sorprendida le dice: ¿Diego, qué te sucede? Contigo jamás siento temor, eres mi protector, mi espacio seguro. Le dio play a la película y continuaron disfrutando la trama. Al rato, vuelve a pausarla, y comenta, amor he estado analizándome, y caí en cuenta que no le tengo temor a nada, ni siquiera a la muerte.

Su mujer se queda perpleja y con voz sutil le dice: Cuchito, -así lo llamaba por cariño-, oye Cuchito, todos tenemos siempre algún temor, cada quien lo siente distinto, hasta las personas que demuestran ser de hierro, con carácter y coraje como tú, alguna vez sienten temores…

Amor, para mí eres un hombre inquebrantable, te enfrentas a los peores delicuentes, a mafias de traficantes de todo tipo, eres el sostén de nuestro hogar, el pilar, el carácter y la fuerza, y además, donde vas eres sobresaliente. Verdaderamente, creo que no le temes a nada.

Pasaron un par de semanas, y Anabella tuvo que viajar a Italia porque su padre había fallecido de un paro respiratorio, ella muy triste y devastada por la pérdida de su progenitor estuvo ausente para Diego, no solo por la distancia, sino también de todos los medios para comunicarse.

¡Claro! estaba en todos los trámites del acta de defunción, y sobre la cremación.

Cuchito, aún convaleciente del disparo que recibió, sin nadie que lo atendiera. Comenzó a elucubrar, -ahora Anna queda millonaria por la herencia que le dejó Giuseppe-, y quizá no querrá volver a mi lado. Se preguntaba día y noche, ¿Y si se enamora de otro? ¿Si ya no le soy suficiente? ¿Si me deja? Se respondía una y otra vez; estoy solo, mi padre murió cuando yo era un niño, mi madre me abandonó, mi hijo vive en Irlanda, y yo sin Anna, evidentemente estoy solo.

¿Quién velará por mí? Pensamientos en vaivén, sin darse cuenta que entró en un cuadro ansioso, cada vez peor, hasta que cayó en un ataque de pánico.

Llamaba y llamaba a su amada, y no tenía respuesta. Pasó un mes de aquella despedida de su pareja, donde se dio cuenta que ella se había escapado de él.

Meses atrás de haber ocurrido el enfrentamiento donde salió herido, él se había realizado unos estudios médicos que le exigían en el cuerpo de investigación, entre ellos unos exámenes que arrojaron que tenía leucemia.

Anna, había planificado huir desde hace un tiempo, pero tenía pavor de que el criminalista la asesinara, ella no quería lidiar con esa enfermedad ajena, pues, no lo amaba.

Lo del fallecimiento del Señor Giuseppe le fue súper oportuno para abandonarlo.

El famoso y reconocido director, se reincorporó a sus actividades, destruído emocionalmente. En ese tiempo se dio cuenta que si tenía un gran temor, -llegar a la vejez-, enfermo y sin nadie que lo atendiera, es simple, -le temía a la soledad-.

Entre una guardia y otra de las que le tocaba hacer por su profesión, notó que ya no era el mismo hombre, ese, sin miedo alguno.

Una tarde, en una de las comisarías que Diego supervisaba, y al entrar a la oficina, Andrea la secretaria del departamento de homicidios se le insinúa, y no le fue indiferente, caminando por el pasillo se encontró un viejo amigo de esos de la infancia, que le dijo: Amigo, te ves débil de carácter y también físicamente. Y le reconoció; ¡tengo miedo a estar solo! Anna me abandonó sabiendo de mi enfermedad, y peor aún, justo cuando me estaba recuperando de la bala.

Su amigo el detective Antonio le comentó; yo también quedé en soledad, y lo superé.

¿Y sabes Diego? Parece increíble, pero hay un temor superior que si lo aniquilas puedes vencer cualquier otro. ¿Cuál? -el miedo a tí mismo-. Es tan poderoso, que nadie se atreve a reconocer que existe, me atrevo a aseverar que tú no le temes a la soledad, tú te temes a tí mismo.

Algunos, los más valientes son capaces de enfrentarlo dijo Antonio, y una forma de desmantelar cualquier miedo, es saber que lo sientes.

¿Cómo hago para saberlo? Descubriendo en qué aspecto puede afectarte. A veces paraliza, otras te vuelve ansioso, o te deprime, y en ocasiones te eleva el ego, y la razón es, no distinguir que eres un ser vulnerable, sensible, sentimental y espiritual. ¡Antonio por Dios, eso es anormal! El detective con tono fuerte le refutó, eso no es anormal, anormal es la coraza que te construiste por temor a ser tú mismo, -un hombre que siente-.

¡Coño cuarentón! ya viviste desde el ego mucho tiempo, te toca vivir desde tu esencia, creyendo en tí y sin Anabella. ¡Mujeres hay muchas! ¿No has notado cómo te mira Andrea?, Un Diego como tú solo hay uno, vuelve a creer, y jamás sentirás la soledad, cuando eso ocurra no existirá ningún temor que expropie tu ser, ni tus fortalezas. La mejor compañía de todo hombre, es la propia, nunca te abandona si tú no lo permites, es la única que puedes controlar y manejar a tu antojo.

Salieron de la comisaría, tomaron el tren, y se fueron al bar con Andrea…

SOSPECHAS INFUNDADAS por Manuela Sánchez

«Lo conocí en la oficina, es de esos nuevos que aceptan sin pedir un perfil psicológico»...

He Estado trabajando en un escrito, que tengo la más firme convicción de que se convertirá en mi primera novela, tengo mucho que tener aún, pero me gustaría que le echen un vistazo a lo que va del capítulo 1 (aún no está completo) y me comenten que les parece, a ver si vale continuar con la escritura o si es mejor cambiar a otra historia.

Capítulo I «Sospechas Infundadas»

Conocí un psicópata, uno de verdad, verdad. Nunca me imaginé que iba a conocer a alguien así en mi vida.
No se imaginan lo incómodo que fue estar cerca de él, es como si te leyera la mente; un rostro inexpresivo y una mirada perdida, pero me estaba escuchando mientras yo hablaba con alguien más y en un momento hizo una media sonrisa.
Lo conocí en la oficina, es de esos nuevos que aceptan sin pedir un perfil psicológico, a veces este puede ser un error garrafal para cualquier empresa, sin importar cuál sea su rama.
A pesar de ser un tanto extraño, tenía unas características físicas muy particulares, es un hombre joven de unos treintitantos años, de complexión delgada, tés blanca y baja estatura, es calvo en el medio de la cabeza, por eso deja crecer su cabello de un lado y lo peina hacia el otro tratando de disimular la calvicie, el color de su cabello es un rubio cobrizo.
Darío, ese es su nombre y desde la primera vez que lo vi un escalofrío recorrió mi cuerpo, comenzando desde la nuca bajando lentamente por mi espalda hasta llegar a la parte baja, ahí donde se supone que antes teníamos una cola y solo quedó el huesillo.
Su mirada fija me recorría cada centímetro igual que aquella sensación tan desagradable, observaba detenidamente mi cabello ladeando un poco la cabeza para poder ver bien la parte posterior, seguidamente miraba mis orejas y mi frente, pero evadió mis ojos, tal como si no le interesara mucho hurgar en mi mirada, en lugar de ello bajo su vista a mi nariz al tiempo que tocaba la punta de la suya con su dedo índice y pulgar, luego se detuvo un momento en mi boca y pude ver como su lengua salía ligeramente entre sus dientes mientras tocaba con ella su labio inferior, bajó un tanto más hasta mi cuello y pude ver como sus ojos se fijaban muy bien en los latidos de mi aorta, lo supe porque movía su cabeza al mismo ritmo que mis latidos, continuó bajando y se detuvo a mirar el escote de mi blusa, no era muy pronunciado pero como si tuviese una especie de rayos laser en los ojos su mirada se fue agudizando y su sonrisa ladeada apareció de nuevo mientras con su mano derecha tocaba su mentón y la izquierda entraba en el bolsillo de su pantalón de blue jean; mi incomodidad fue tan notoria que mi jefe, con quien yo estaba hablando en ese momento sobre unas muestras de pedidos que había que entregar, me preguntó si me sentía mal o algo porque había dejado de hablar sobre las muestras y mi pierna derecha temblaba un poco al tiempo que mi respiración aumentaba al punto de acercarme a la hiperventilación.
—Estoy bien, gracias, solo necesito sentarme un momento y tomar agua, creo que se me ha bajado el azúcar.
—Ana Elisa, ¿estás segura de que no es nada más? Preguntó nuevamente mi jefe
No podía expresar mi temor, en realidad al volver la mirada y ver a Darío aun ahí, con la mirada perdida y la sonrisa de lado, helaba mi sangre, no había forma de que le dijera a alguien lo que estaba sintiendo, así que tomé el agua y simplemente asentí con la cabeza de forma pausada.
Minutos después Darío se había alejado de mi puesto de trabajo, así que al no tenerlo cerca de mi vista hizo que me tranquilizara un poco, me concentrara nuevamente en el trabajo y continuara hablando con mi jefe sobre las muestras que había que entregar a los clientes.
Desde que comenzó a trabajar en la empresa, Darío era muy responsable, generalmente llegaba temprano cada mañana, con María Alejandra, su hermana; a diferencia de él, ella era una chica linda, de piel blanca y larga cabellera rubia, ojos claros que dejaba ver muy bien detrás de sus lentes de pasta negros, a pesar de no ejercitarse tenía un cuerpo contorneado, era un tanto más joven que él, quizá unos veintitantos, pero mostraba en mismo ahínco en el trabajo, la empresa entera los reconocía como excelentes trabajadores, muy organizados en cada una de las cosas que hacían, él era un experto diseñador gráfico, ella una experta en organización de empresas y entre los dos daban una mejor estructura a la empresa.
Cada mañana llegaban más temprano que el resto de los trabajadores, el único que estaba en la empresa era el encargado, y veía como cada día llegaban en una camioneta negra con vidrios ahumados, eran dejados en la esquina de la empresa y después de ver cuidadosamente que nadie más estuviese alrededor procedían a caminar a paso veloz hacia la entrada principal de la empresa, de igual forma, cada tarde al culminar la jornada laboral, la misma camioneta los esperaba en aquel punto, la misma esquina, ellos salían caminando a paso veloz y subían en ella sin dar tiempo de ver quien más abordaba aquel auto, una vez adentro esperaban hasta que no había nadie dentro de la empresa, incluso salía el encargado y luego la camioneta donde ellos abordaban ponía en marca el motor y arrancaba aunque muchas veces el encargado sugirió que era una actitud sospechosa, los demás solo alegaban que “eran precavidos, al fin y al cabo, no sabemos con quién podemos encontrarnos en la vía, este es un país muy inseguro…”
Darío siempre ha sido uno de esos empleados que quieren ganarse el retrato en la pared como “el empleado del mes”, trabajaba arduamente sin mirar mucho hacia los lados y si pasaba algo en la oficina, podías estar seguro de que al día siguiente los jefes lo sabrían todo con lujo de detalles, más allá de importar lo que pensaran los compañeros de trabajo era mejor que los jefes estuviesen al tanto de lo que sucedía porque la empresa es de ellos y todo lo que pasa allí dentro es  de su incumbencia, la oficina donde él desempeñaba sus labores era compartida con un grupo de cuatro personas, todas ellas mujeres, que procuraban no dirigirle la palabra, pues sabían bien que cualquier cosa que le dijeran iba a parar instantáneamente a oídos más altos, todos los empleados de la oficina sabían que era él quien daba la información, pero él alegaba con su voz chillona — En estas oficinas hay micrófonos y pueden escuchar todo lo que se habla aquí adentro.
Su voz chillona, si, era una voz finita pero estridente, como cuando pasan las uñas por una pizarra de tiza o arrastran una chapa boca abajo sobre un piso de cerámica pulido, cuando hablaba hacía que me chirriaran los dientes, recuerdo que en algún momento alguien me comentaba que todos los psicópatas debían tener algún rasgo favorable para poder atraer a sus víctimas, pues para mí este no era el caso, cada centímetro de él me era repulsivo y de todo el conjunto, creo que su voz era lo más desagradable de todo.
Llegó el jueves, esa había sido una semana difícil en el trabajo, la cantidad de pedidos de los clientes, las reuniones tanto con los clientes como con el equipo de trabajo y con los jefes me tenía un tanto agotada, a parte de las horas extra que había estado trabajando en las noches para poder adelantar pedidos y que en las fechas decembrinas pudiese tener vacaciones en tranquilidad. Era la hora del almuerzo y sentada en el comedor de la empresa, sumergida en mis pensamientos siento un olor muy particular, un olor que me hizo dejar de comer y mirar alrededor para saber de dónde venía, era una combinación de pino silvestre y agua brava, tan fuerte que penetraba hasta mi estómago, al girar mi cabeza, justo en la mesa de al lado estaba él, Darío, en silencio con su mirada clavada en mis piernas, mientras sostenía en sus manos un tenedor de metal con un trozo de carne más crudo que cocido, aún con sangre que goteaba y caía sobre el plato blanco, que contenía solo un bistec, sin ningún otro acompañante, sostenía el tenedor en el aire con la boca semi abierta mientras me miraba las piernas y en su otra mano, apoyada sobre el plato, un cuchillo de cierras.  Al ver aquella escena preferí levantarme de la mesa, ya había tenido suficiente estrés aquella semana como para enfocar mis energías en aquella persona enferma, caminé hasta el cesto de la basura, lancé la comida en él y continué mi camino escaleras abajo para regresar a mi lugar de trabajo, en realidad ya no tenía nada de hambre, mientras caminaba levanté la mirada hacia el balcón que daba al comedor y allí estaba él, mirándome fijamente mientras sujetaba el tenedor en el aire con el trozo de carne a medio cocer y la boca medio abierta, apuré el paso casi hasta correr por el pasillo, subí las escaleras que dan a mi oficina y cerré la puerta detrás de mí, solo al sentarme en mi silla me di cuenta de que estaba temblando, las manos se movían por cuenta propia y las piernas sin fuerzas no paraban de sacudirse, más que el ejercicio hecho era el terror de aquella imagen que ahora estaba guardada en mi mente quien sabe hasta cuándo.
María Alejandra era otra historia, era una chica conversadora, muy elocuente, que hacía chistes sobre el trabajo o la oficina, por suerte me tocaba compartir oficina con ella y no con su hermano, constantemente contaba anécdotas de algunos de sus amigos de la universidad, pocas veces hablaba de ella o de su familia, solo comentaba que su familia era muy reservada en todos los aspectos y que lo que le habían inculcado era que fuera de las paredes de la casa no debía hablarse sobre lo que pasada adentro, hay muchas familias así, conservadoras.
Era un poco extraño el saber que ambos eran bastante mayores para aun vivir con sus padres, pero la situación económica del país no presentaba una cara fácil para ningún joven, los salarios ayudaban para colaborar en la adquisición de comida y cubrir algunos gastos básicos del hogar, más no para que dos jóvenes alquilaran algún apartamento y cubrieran las necesidades básicas, mucho menos para lograr comprar algún apartamento o casa, así que para mí ésta era la principal razón por la cual ellos vivía aún con sus padres, de poder hacerlo yo también viviría con ellos todavía, sólo que me casé muy joven y tengo una hija (Anya) y me toca trabajar horas extra para lograr subsistir igual que mi esposo, mientras mi suegra cuida a la niña, al llegar cada noche paso a recogerla y nos vamos a casa, nuestro lugar seguro.

EL ÚLTIMO MINUTO DE NUESTRAS Vidas.Autora: Susanna Herrera

Sinopsis.

¿Cuántos minutos contiene una existencia? Tantos como pulsos en su melodía. Los minutos marcan nuestra vida. En un minuto cambiamos de estación: primavera, verano, otoño, invierno. En un minuto nos hacemos mayores de edad. En un minuto alguien nuevo entra a formar parte de nuestra familia. En un minuto perdemos algo que llevaba con nosotros toda una vida. En un minuto nos damos cuenta de que nos hemos enamorado. En un minuto nos convertimos en abuelos, padres, hijos, tíos… Minutos, minutos y minutos… ¿Qué minuto hará especial a los protagonistas de esta historia? ¿Qué minuto marcará un antes y un después en sus vidas? ¿Qué minuto los convertirá en algo más?

#recomendaciones

Evita Las Distracciones

Las distracciones son la principal causa de pérdida de productividad y rendimiento. No puedes escribir mientras ves la televisión o chateas con tus amigos. Para escribir con rapidez y eficacia, tienes que encontrar un entorno tranquilo y libre de distracciones.

Si no puede cambiar su entorno, debe eliminar las distracciones. Esto significa apagar la televisión, apartar el teléfono, desactivar las notificaciones del ordenador e informar a tus seres queridos de tus planes con antelación para evitar que te interrumpan. Una vez que te centres en la escritura, te sorprenderán los resultados.

La animalidad es un estado del ser y no de la raza.( por Nilsen Lares)

Al atardecer ya casi llegando la noche, Aurora se desconecta de su jornada, con el sonido de los grillos y viendo las lucecitas de las luciérnagas, una especie casi extinta, con eso calma su trajín de la agenda que lleva día tras día, siempre toma un espacio para dar valor a lo que la rodea y la arrulla, esa calma producto de la creación, y que por las ocupaciones normalmente ignoramos, al asomarse por la ventanilla de su habitación observa las aves volando más rápido de lo normal para resguardarse de la noche oscura y fría.
Son esos pájaros los que comienzan su mañana, pues, antes que nadie, solo existe su trinar, se han convertido en su alarma para despertar, cuenta Aurora: «mis oídos se agudizan y empiezan a deleitarse con el cantar de cada ave que sobrevuela por las cercanías de mi alcoba, unos con sus cantos son más agudos que los otros, juntos hacen un orfeón por un buen rato, mientras sale el sol». ¡Qué forma de darle la bienvenida al día! Es la divina majestuosidad de ese orfeón la que la incorpora a la rutina diaria; con regocijo, alegría, entusiasmo y esperanzada de no estar sola en el transitar de la vida. Ella garantiza que no estamos solos en este mundo como humanidad; ha dicho que toda la fauna habla en su idioma, que somos los humanos los que no los podemos comprender, y se debe a que no todos tienen ese sentido desarrollado por cuestiones de niveles de conciencia, eso le contó una vez una mariposa blanca que se posó en su hombro para tener una charla muy profunda de lo inmenso que es nuestro universo, ella le puso como nombre «Pureza» y como apellido «del Alma». Pureza se le aparecía a Aurora cada vez que estaba en situaciones difíciles, en tristeza, duelo o angustia, era la persona precisa para pedirle un consejo; ¡oh, oh! Persona no, era el animal más sutil que podía darle un mensaje de aliento en esos momentos donde el alma se ensucia, ahí llegaba siempre Pureza, para dar las señales adecuadas para que Aurora tomara de nuevo el control.
En la mañana, después de haber tenido ese concierto maravilloso que proporcionan las aves, suele preparar su café lo saborea, se pone muy coqueta y se perfuma, tan dulce con su frangancia, un obsequio enviado desde Francia, que parece una miel, donde las abejas se le acercan para recordarle de su dulzura. Se incorpora a su jornada como todos los días, y recordó por un momento, donde me contó; que un jueves al salir de su casa, se subió a su auto colorado y arrancó vía al lugar donde suele pasar la mayor parte del día; la oficina.
Ese día encontró a las afueras, en el estacionamiento, antes de entrar a su trabajo, que estaba un perro blanco y pardo atropellado por un vehículo azul desconocido, lo encontró con su mirada perdida y triste, con sus patas fracturadas. Ella perdió su dulzura y su pureza y le dijo al perro muy iracunda: ¿Cómo un humano puede tener un estado de animalidad superior al de un verdadero ser del reino animal? ¿Cómo es posible que te hirió y te maltrató y se fue a la fuga?¿Por qué huyó y no te rescató? Icaro, así le puso Aurora como nombre al perro, le respondió: ¿Será que la humanidad ha involucionado a la era del Pithecanthropus Erectus y que van por la vida sin raciocinio? Así dicen de nosotros Aurora, pero ¿sabes? los animales por nacimiento no hacemos daño si no nos atacan, en cambio el hombre si, no les importa destruir una familia, un sentimiento, un hogar, la dignidad, no les importa llevarse por el medio a nadie sin importarles las consecuencias, mira lo que me acaba de pasar a mí con ese Pithecanthropus, ni le importó si mi vida estaba en riesgo, ni mi dolor. En ese momento de la conversación entre Icaro y Aurora, llegó Pureza y les dijo: «Tengan calma, esto que acaba de pasar es para que ustedes puedan abrir su conciencia de que todos en el universo entero somos diferentes, unos dañan y otros ayudan, y sí es cierto, un humano que hace daño de esa forma como el que te atropelló no es más que un ser sin alma, sin conciencia y sin escrúpulos, desde la sabiduría que me han dado mis alas, les recomiendo que dejen que la vida se encargue del hombre mono, y ustedes dos sigan siendo almas nobles, buenas y con conciencia en evolución.
Justo en ese momento llegaron los proteccionistas de animales, e hicieron las curas al perro, al cual adoptó Aurora y lo hizo parte de su hogar.
Una tarde se fueron a caminar Icaro y ella por la quebrada y se encontraron un torrencial aguacero, en la quebradita se estaban bañando un hombre y su familia, y empezó a crecer el caudal del agua y se desbordó, iba con mucha corriente el agua, la cual se llevó a esa familia con su furia. Icaro, ya estaba recuperado de sus fracturas y se sumergió a las aguas para salvar a esa familia, los rescató a todos, cuando llegaron a tierra segura, el hombre de la familia vió al perro y a la dueña, se despidieron sin ningún tipo de agradecimiento.
Él, su esposa e hijos se montan ya sanos y salvos en un auto azul con rayas rojas, donde Icaro se da cuenta que el que manejaba, era aquel Pithecanthropus Erectus que lo había dejado casi al borde de la muerte. Se acercó la mariposa y les dijo, amores míos han actuado con «Pureza del Alma». La animalidad es un estado del ser y no de la raza.
Y los tres; el perro, Aurora y Pureza aprendieron a volar juntos, la conciencia y la sabiduría les había otorgado las alas.

¿Y sí…?

¿Y si llegas a mi vida sin avisar?
¿Y si me llenas el alma de recuerdos,
la mente de tu aroma
y los labios de tus besos?

¿Y si te das la oportunidad
de conocerme más?
¿Y si soy tu felicidad?
¿Y si te quedas conmigo
para siempre?

Y si …
Pero mis eternas ilusiones,
al mirar tu indiferencia,
me vuelven a la triste realidad.

Poetisa Rosa

Historias inconclusas (por Manuela Sánchez)

De cuclillas en la esquina de aquel callejón respiraba profundo, tratando de descubrir realmente quien era, a donde pertenecía y cual era su misión en este mundo, mientras desde la distancia era observado por aquel ser, que sabía en realidad el trayecto que su alma había tenido durante su evolución, lo había seguido por las diversas dimensiones que había transitado y lo había acompañado en sus vidas pasadas, era más que su guía, un observador de la creación que poco a poco se iba desarrollando de la forma en que debía, mientras las lágrimas se deslizaban suavemente por su rostro, el péndulo se movía a su favor, las energías se iban alineando poco a poco. Comenzaba a ser invisible para todos los demás ciudadanos, en los supermercados lo tropezaban sin verlo, en las calles pasaba inadvertido, sin saberlo el había evolucionado a tal punto que su cuerpo ya no era percibido, el momento estaba cerca, la verdad finalmente le sería revelada, su ser estaba completo ahora.

Las brujas de Mayfair

Estreno: 8 de enero 2023

Una de las obras más conocidas de la fallecida Anne Rice verá la luz este 8 de enero como una serie de 8 capítulos, con Alexandra Daddario en el papel protagónico. Los libros siguen a una familia de brujas cuya fortuna ha sido guiada por generaciones por un poderoso espíritu que cambia de forma llamado Lasher.

Las Brujas de Mayfair es una serie de novelas de la autora Anne Rice. La serie se sitúa en el mismo universo de las Crónicas vampíricas. Y ambas series se fusionan a partir del libro Merrick, hasta que se unen totalmente ambas series, para el final de las Crónicas vampíricas, en el libro Cántico de sangre. La serie narra la historia de los miembros de la familia Mayfair, su conexión con un espíritu y los sucesos resultantes por el deseo de este de tener un cuerpo físico y reproducirse. Se trata de una serie de novelas de Terror y novela fantástica ambientada en distintos escenarios, comenzando al sur de Estados Unidos en la provincia de Nueva Orleans, hasta Escocia y Gales, donde se abarcan temas como la inmortalidad del alma, la vida pasada y los deseos instintivos de supervivencia.

La Práctica Hace La Perfección

Escribir cada día durante unos diez o quince minutos acelerará tu crecimiento. La escritura libre te permite conectar contigo mismo y plasmar tus pensamientos en el papel sin tener que pensar en la corrección y la edición.

No puedes esperar sobresalir en algo que apenas haces. Si quieres llegar a la cima, tienes que dedicar tiempo y esfuerzo. Los estudios demuestran que alcanzar la maestría en cualquier campo requiere una media de siete años. Por lo tanto, tienes que ser paciente contigo mismo mientras practicas. Todo lo que merece la pena lleva su tiempo. Escribir cada día te permite detectar tus errores y aprender de ellos.

Dedica unos minutos de cada día a escribir o tomar notas. No para los demás, sino para ti mismo. Piensa en las diferentes formas en que puedes describir una playa o un lugar de interés. Esto le ayudará a encontrar algo genial y único. No tengas miedo de esforzarte con tus palabras. La práctica dará sus frutos a la larga.

Ojalá (por Nilsen Lares)

¡Ojalá!
-Nilsen Lares

Ojalá, la vida se diera menos complicada, o tal vez, sea necesario que tú y yo tengamos una percepción diferente de ella.
Ojalá, puedas convertir tus poemas en canciones.
Ojalá, todo lo que quieras lo obtengas.
Ojalá, tu cuerpo y tu sistema inmunológico sean siempre potentes.
Ojalá, que el amor que das sea recíproco.
Ojalá, cada sueño sea materializado.
Ojalá, la dificultad gire, y sea una lección.
Ojalá, que tu miedo termine en fortaleza.
Ojalá, que tu casa soñada la despiertes, y sea tuya.
Ojalá, recibas palabras en medio de la soledad y el silencio inclemente.
Ojalá, encuentres silencio cuando todo te aturde.
Ojalá, seas capaz de expresar lo que callas y te daña.
Ojalá, puedas callar lo que pueda herir.
Ojalá, puedas valorar lo intangible.
Ojalá, seas tu propio faro.
Ojalá, seas tu brújula.
Ojalá, llores tus ojeras.
Ojalá, sonrías lo que regocija.
Ojalá, no seas coraza.
Ojalá, te atrevas, y me atreva a ser vulnerable.
Ojalá, no robotices tu vida.
Ojalá, tengas tiempo para tí.
Ojalá, seas abundante en lo que te favorece.
Ojalá, tus cargas sean las tuyas y no las de otros.
Ojalá, seas tú y solo tú…
Ojalá, te reconozcas.
Ojalá, te admires.
Ojalá, sepas tu valor.
Ojalá, recojas frutos de lo que siembras.
Ojalá, sepas agradecer.
Ojalá, valores.
Ojalá, no te pierdas en lo sucesivo.
Ojalá, seas suficiente.
Ojalá la vida no te viva, sino que tú te la vivas a ella.
Ojalá, tu mente no se canse.
Ojalá, no esperes tanto lo que anhelas.
Ojalá, la distancia no se haga fin.
Ojalá, perdones y que el rencor no te carcoma.
Ojalá, si engañas a todos no te engañes a tí.
Ojalá, no te quedes sin esperanzas.
Ojalá, tu adultez sea mejor que tu infancia.
Ojalá, las caricias sean cálidas.
Ojalá, seas para los demás un ser y no un objeto.
Ojalá, el insomnio no te visite.
Ojalá, un duende te abra los ojos.
Ojalá, un marciano te lleve en su nave y te deje en ese lugar que quieres estar.
Ojalá, la marea suba solo a tu favor, y baje para darte calma.
Ojalá, el viento sople para tu beneficio.
Ojalá, las heridas que provocas no se te devuelvan.
Ojalá, tus ilusiones dejen de serlas.
Ojalá, no idealices, sino que tengas.
Ojalá, tu fuego esté con el carbón que encienda.
Ojalá, tu frío tenga quien lo caliente.
Ojalá, tu vecino sea un apoyo y no tortura.
Ojalá, un amigo siempre esté.
Ojalá, las decepciones sean transitorias.
Ojalá, tu sentido del humor no lo conozca la tristeza.
Ojalá, la ira no se convierta en violencia.
Ojalá, la paz no te detenga.
Ojalá, la guerra no te mate.
Ojalá, tu pensamiento sea único.
Ojalá, tu caridad nadie la sepa.
Ojalá, tu transparencia no agobie.
Ojalá, desnudes tu alma ante un ojo clínico.
Ojalá, que los años te den sentido.
Ojalá, la madurez no te pueda envejecer.
Ojalá, si te equivocas, aprendas.
Ojalá, solo te golpees una sola vez con la piedra.
Ojalá, en tus viajes tengas puerto seguro.
Ojalá, tu mirada tenga otra receptiva.
Ojalá, la empatía esté en tí.
Ojalá, tu gemido sea orgasmo y no ficción.
Ojalá, tus sombras te hagan voltear a verte.
Ojalá, en tus luces logres ver a los demás.

Dante y Virgilio (por Anastacia López Navarro)

Dante y Virgilio en Buenos Aires


Sentado en el andén, en la estación terminal Retiro Belgrano, Dante intentaba pensar en alguna solución para su conflicto. Su alma estaba atormentada y no encontraba la salida para aliviar todas sus culpas. Necesitaba recuperarse a sí mismo como individuo porque había cometido demasiados errores.
Miraba el reloj mientras sacudía nerviosamente su pierna. Debía estar en una hora en la entrada del estadio monumental de Buenos Aires y su amigo Virgilio estaba retrasado. Era la final de la copa del mundo en 1978, entre Argentina y Países Bajos. La ciudad, el país era una locura, la gente comía fútbol, bebía futbol, respiraba fútbol, había una algarabía premonitoria, estaban preparados para celebra la victoria.
Dante era un fanático moderado pero su amigo de la infancia, de la escuela y de la universidad era un verdadero desquicio, conocedor y experto, llevaba estadísticas y registros de curiosidades que cualquier comentarista deportivo hubiera querido conocer. Era un maestro en su área de conocimiento y en su hobby, el fútbol.
Le resultaba extraño que Virgilio aún no hubiera llegado. De pronto, Dante sintió un aroma que lo obligó a seguir la ruta del aire en medio de aquel bullicio. Se puso de pie y caminó unos pasos hacia el lugar de donde creía que provenía la fragancia; allí estaba ella, leyendo un mapa de la ciudad como si buscara algún punto en particular
Sin quitarle los ojos de encima, sintió que aquel perfume lo obligaba a acercarse. Ya a escasos metros de aquella mujer, notó que un bolígrafo se deslizaba de sus manos y se apresuró a recogerlo. Ella dio varios pasos a un lado evitando ser tropezada y cuando Dante se puso de pie, arreglando su chaqueta y planchando su pantalón con las manos, vio como aquellos ojos caminaron hacia él y su mirada como anzuelo en boca de pez, lo atrapó sin remedio.
Ella sonrío y extendió su mano en señal de: ― “por favor, ¿me lo devuelves?” y él con media sonrisa en camino contestó: ― “claro, aquí tienes”―. Ella cerró su delgada y pequeña mano y le agradeció. Se quedaron unos segundos en silencio como buscando desandar el encuentro y él se apresuró a preguntarle si era de Buenos Aires. El sonido del tren se llevó su respuesta pero un no fue dibujado perfectamente en aquellos labios modelados por algún pintor griego.
Al detenerse el tren, ella volvió la mirada y levantó su mano, agitándola y empinándose en la punta de los pies como saludando o llamando la atención de alguien a lo lejos. Dante miró en aquella dirección y vio venir hacia ellos a un hombre alto portando la camiseta albiceleste de los hinchas de Argentina. Ella volvió su inolvidable mirada hacia Dante, y le dijo: ― “veré la final con mi esposo, que es un fanático empedernido”― al momento de emprender la marcha Dante le dijo: ―“disculpa”―, ella volvió a verlo y con media sonrisa en el rostro le dijo: ―” Beatriz, me llamo, Beatriz”― y se marchó dejándolo impregnado de aquella fragancia que se tatuó en su memoria para siempre.
De pronto, sintió el golpe de un periódico enrollado sobre su hombro y una voz que le decía: ― “y vos, dónde estabas metido, che, tengo horas buscándote”― “¡apresúrate que se va el tren”!―
Virgilio notó que su amigo estaba como en una especie de trance y le preguntó si se sentía bien que se veía atontado y pálido. Dante lo miró y le dijo: ― necesito que me guíes, yo debo volver a encontrarme con esa mujer, siento que sus ojos me salvaron”―

Combate (del libro Troke de Lediher Armas

Combate


Viajábamos a bordo de un autobús por el interior de la isla Gris del lejano Troke. Gran cantidad de turistas visitaban esta misteriosa tierra para beber agua bendita del templo Oscuro que se encontraba en medio de la selva. Al pasar por el único claro que había, observé que a mi derecha estaba formado un grupo de extrañas criaturas que se alistaban para una especie de guerra. En medio de mi asombro, le solicité explicaciones al guía y resultó
que el hecho ocurría cada año por esa fecha. Se trataba de una especie casi extinta, mitad hombre mitad lobo, con dos
corazones, uno animal y otro humano, conocidos como “casiwolf”. Al fijar la mirada, me percaté de que ambos grupos
estaban frente a frente. De un lado los lobos de la cintura hacia abajo, del otro los lobos de la cintura hacia arriba.


El guía explicó que ninguno quería someterse a la peligrosa cirugía en que le extirpaban uno de los dos corazones.
Cada casiwolf que optaba por asistencia médica decidía, en dependencia de su elección, terminar su existencia como
lobo o como humano. La porción que quedaba con su corazón transformaba lentamente a la otra hasta convertirla en
la opción elegida. La intervención quirúrgica ostentaba solo un quince por ciento de éxito. Por lo general, ninguna de las partes sobrevivía con el corazón de la otra. Como refugio al desconsuelo de sus existencias, se enfrentaban en la extraña
y encarnizada pelea, donde el más ágil cortaba de cuajo a su oponente por la mitad y se apoderaba de la parte del cuerpo que por naturaleza le había sido negada y que lucían luego
en señal de triunfo.


Al preguntarle al guía si aquella trifulca era legal, dijo que el presidente era el casiwolf más viejo de Troke. Un lobo
de la cintura para abajo que no había perdido ninguna pelea hasta el momento.

Birthday girl Autora: Penelope Douglas

Género: #Erotico


Sinopsis
JORDAN
Él me acogió cuando yo no tenía donde ir. No me manipula, no me hace daño, ni me ignora. Me escucha, me protege… ME VE. Pero mi corazón late demasiado fuerte cuando le oigo llegar a casa, o cuando me mira durante la hora del desayuno.…
Tengo que parar esto. No puede pasar.
Mi hermana me dijo una vez que no hay ningún hombre bueno, y que cuando lo encuentras, no está disponible. El problema es que no es Pike Lawson quien no está disponible. Soy yo quien está fuera de su alcance.

PIKE
La acogí porque pensé que podría ayudarla. Pero a medida que han pasado los días, la situación cada vez es más difícil. Tengo que dejar de pensar en ella todo el tiempo, no puedo contener la respiración cada vez que tropiezo con ella por casa. Por más que lo desee, no puedo tocarla.
No podemos hacer esto.
Porque ella tiene diecinueve años, y yo tengo treinta y ocho. Y soy el padre de su novio.

Escribir para liberar emociones

Escribir para liberar emociones (no solo debes aplicar la escritura para el publico, sino también para ti mismo).

Liberar emociones
Redactar sobre nuestros pensamientos nos permite ventilar emociones, sentimientos y pensamientos. Esa intimidad personal es un modo idóneo para conseguirlo, ya que a veces para muchas personas no es fácil poner en voz alta su mundo interior e incluso sus necesidades.

Nos ayuda también a reconocer emociones que de otro modo, es posible que no pudiéramos llegar a entender en su sentido íntegro. En ocasiones nos es difícil admitir que detrás de una sensación de rabia o ira, por ejemplo, se esconde la vulnerabilidad o la tristeza, que detrás del auto-perfeccionamiento se halla la inseguridad…máscaras que todos llevamos en la cotidianidad y de las que no somos del todo conscientes.

No lo dudes. Practica la escritura terapéutica. No te exige dinero, ni siquiera tener buena letra. Nadie va a leer tus palabras ni a juzgar tus pensamientos. Es un universo propio a desarrollar para encontrarnos a nosotros mismos.

Arte de amar

A veces, el amor de tu vida no tiene un cuerpazo, no es el más guapo y casi nunca regala flores. Suele cometer errores, es olvidadizo, un desastre con las fechas y no es demasiado romántico.
Pero es tu mejor amigo, el que mejor te conoce y el que te arranca las mejores sonrisas. Muchas veces el amor de tu vida, es complicado y difícil de soportar pero aunque no sea perfecto es exactamente lo que siempre estuviste buscando.
La mayoría de las veces, el amor de tu vida no es el que te enamora y se larga, a menudo el amor de tu vida es el que un día aparece, te acepta, te cuida y se queda para siempre.

—– Autor desconocido

Carta a mi amiga:-La mujer y el camino. (Por Nilsen Lares)

Esa noche, con un cielo de fondo negro y estrellado, en aquel mirador estaba ella con su mejor aliada, su mejor amiga, y conversaban sobre el camino que han recorrido, haciendo referencia a eso que llaman pareja, ella le decía: Una pareja se escoge, se elije, se selecciona. Su amiga le dijo: ¡Tienes razón! Y ¿Por qué todo este tiempo seleccionaste tan mal? Entre un recuerdo y otro la respuesta que se daban fue que era necesario recorrer, conocer, tener intentos fallidos para poder entender que una relación era de dos, que el término pareja eso definía, un par. Esa noche estaba silenciosa, solo podía escucharse los grillos característicos de esa montaña los que hacían que el lugar tuviese una orquesta agradable para la charla entre ellas. Se acercó hasta su auto, sacó una botella de champagne y una copa, empezó a saborearla y junto a ese trago, vinieron los sinsabores y las más plácidas lecciones que tomó de ellos. Su aliada era ella misma, su discurso era propio y con su ser, estaba sentada en ese mirador sola, hablando con su conciencia.

Se decía: ¿Has visto cuántas parejas comienzan mal desde el principio? ¿Y no se van? ¿Qué clase de intereses habrán ahí para quedarse?

¿Has notado que una mujer siempre dará lo que recibe? Pero eso lo hace solo cuando se da cuenta que no tiene reciprocidad, de lo contrario es ciega y entrega todo.

¿Has visto a otras mujeres en relaciones que no le proporcionan paz y estabilidad? Siguen ahí, sin coraje de salir. Por temor al que dirán, a los paradigmas de la sociedad, o por no estar solas, no se atreven por excusas de familia, o razones económicas, también por eso de no enfrentarse consigo mismas.

¿Has evaluado las que tienen años sumergidas en maltrato; físico o psicológico? ¡Wow! Si, ellas no se atreven a admirar el poder y valor que llevan dentro, si se arriesgaran a amarse más, se van.

Alza la copa y dice apuntando a las estrellas; ¡Salud y amor para tí reina! El camino te ha enseñado que hay amores duraderos que llevan su historia de felicidad y dolor, y es válido de ahí se forjan las grandes uniones, pero también hay los que se mantienen por temores o intereses.

Seguía en su charla, enchaquetada, con copa, botella y aquella roca grande donde estaba sentada, parecía que esa comunicación era interminable.

¿Viste que después del enamoramiento es cuando conoces realmente a quien tienes a tu lado? Es ahí, cuando se comienza a dar justo a su medida, si recibes hielo te vuelves un témpano, si recibes fuego eres la llama más fogosa, si recibes indiferencia te transformas y lo eres, si por el contrario tienes atención y detalles, despiertas un lado tierno, si te dan actos de soberbia y desplantes te conviertes en ello.

¿Cuándo decides quedarte? Cuando hay equilibrio, cuando hay transparencia, cuando hay retroalimentación, cuando hay entendimiento, cuando la pasión se mantiene, cuando el respeto no se ausenta, cuando la complicidad está presente, cuando las diferencias te hacen crecer y empatizar.

Ya con las cinco copas de champagne terminadas se da cuenta que esto sucede en todo tipo de relación, en todo ámbito, no solo en la pareja, esto es el transitar del camino.

Mujer: Eres lo que recibes, te haces espejo de ello, eres reflejo del lugar que ocupas, del entorno que frecuentas, de lo que permites.

Eres amor y desamor.
Eres luz y oscuridad.
Eres hielo y eres fuego.
Eres calma y tormenta.
Eres ilusión y desilución.
Eres idealización y lo que puedes lograr.
Eres paz y guerra.
Eres alegría y tristeza.
Eres dicha y desdicha.
Eres fuerza y debilidad.
Eres verdad y ficción.
Eres prosperidad y miseria.
Eres segura e insegura.
Eres amabilidad y repulsión.
Eres humedad y desierto.
Eres lujuria y castidad.

Se montó en su auto, tomó la autopista que la hizo llegar a casa, se dio un baño relajante, se colocó su más linda pijama, se acostó y abrigó con su plumón favorito, y antes de quedarse dormida pensó: ¡Eres lo que quieres ser!
¡Eres lo que eliges!
¡Depende solo de tí!

¿Has entendido que la mejor compañía es la tuya? ¡Y se durmió!

Ser natural (por Manuela Sánchez)

En el plano azul de la consciencia
Hay un conjunto de amor e ilusión
Donde duermen el arte y la paciencia
Como bloques los pensamientos al sol

En esta vida aunque no todo es plano
De los colores el azul más a la mano
La consciencia nos lleva a lo sensato

Sin sentido de la vida
Colores se avivan
Buscando sensatez

El conjunto de voces que escuchamos
Se debaten constantemente el amor
Como La ilusión de poder encontrarnos

Voces ajenas
Hablan de amor
de Ilusión

Dormido parece que nos encuentra
Mientras el amor es un arte
Que requiere mucha paciencia

En sueños
Vemos el arte
Y la paciencia

Como bloques labrados sin cuidado
Los pensamientos dan ansiedad
Al buscar el sol en la oscuridad

rígidos
Los pensamientos necios
Muestran imposibles

Serie Ciudad Medialuna (por Sarah J. Maas)

Orden de lectura:
1-Casa de tierra y sangre
2- Casa de cielo y aliento

📍Saga aún en proceso, no se ha confirmado la cantidad exacta de libros que tendrá.

Bryce Quinlan tenía la vida perfecta, trabajando cada día y saliendo cada noche, hasta que un demonio asesinó a sus amigos y la dejó vacía, herida y sola. Cuando el acusado está entre rejas, pero los crímenes continúan, Bryce hará lo que sea para vengar sus muertes.

    Hunt Athalar es un ángel caído, esclavo de los arcángeles a los que una vez intentó destronar. Sus brutales habilidades sirven ahora para un solo propósito: acabar con los enemigos de su dueño. Pero entonces Bryce le ofrece un trato irresistible: si la ayuda a encontrar al demonio asesino, su libertad estará al alcance de su mano.

    Mientras Bryce y Hunt investigan en las entrañas de Ciudad Medialuna, descubren dos cosas: un poder oscuro que amenaza todo lo que desean proteger y una atracción feroz que podría liberarlos a ambos.

    Con personajes inolvidables, un romance apasionante y un suspenso adictivo, esta nueva e inventiva serie de fantasía por la autora #1 del New York Times Sarah J. Maas explora el dolor de la pérdida, el precio de la libertad… y el poder del amor.

Tótem (por Anastacia López Navarro)

La tribu  Ak Na’, basaba su existencia en un ritual de nacimientos periódicos durante los cataclismos lunares. Cada 14 años nacía un niño con cualidades extraordinarias que sufriría cambios físicos, espirituales y psicológicos que lo convertirían en el nuevo guía de la comunidad en la que nacía.

Aquel niño, sería el guerrero más poderoso de su pueblo, la conjunción inusual de dos lunas, le otorgaría todas las virtudes al momento de nacer. 

De aquella nación, Ak Na’ era la única tribu que gozaba de ese privilegio, lo que la hacía una de las más prominentes de la región.

Llegado el día, nació el trigésimo tercer niño, quien regiría los destinos de su pueblo.  Nadie sospechaba que otras tribus, conspiraban para robarles el don que sus dioses les habían otorgado por haber cumplido con todas las tareas físicas y espirituales asignadas por sus ancestros.

En aquella isla existían creencias muy arraigadas respecto a la idea de que cada quien nacía signado por un animal y su elemento, de acuerdo a esto, su vida sería regida por las características más resaltantes de aquel que le tocara en suerte.

Asimismo, las fases de la luna favorecían las condiciones del medio ambiente para el momento de la llegada del nuevo miembro de la familia y la aldea.

El Jefe supremo, consagraba los amuletos o tótems que acompañarían al recién nacido durante toda su vida y determinaría su lugar y funciones en la tribu.

De esta manera, la organización social de aquel pueblo estaba establecida de acuerdo a los diferentes clanes, conformados según el animal y el elemento que los regía.

Los de la tierra, araban y cultivaban los campos, también eran férreos guardianes,  fuertes, hábiles cavadores y constructores. Las imágenes que los representaban eran osos, lobos, caballos, búfalos. Amurallaban y protegían su región. 

Los del agua, cuyos tótems eran especies marinas, controlaban las mareas y la lluvia, sus símbolos les otorgaban poderes especiales, como el desarrollo de branquias durante el tiempo que necesitaban estar sumergidos. Eran ágiles y veloces nadadores.  También cuidaban a sus embarcaciones de los peligros del mar.

Las imágenes de aves, acompañaban a quienes controlaban el aire.  Soplaban las velas de las embarcaciones, sobrevolaban el espacio. Inspiraban los sueños reveladores. Y cambiaban la dirección de las enfermedades.

El clan del  fuego determinaba la purificación, el renacimiento, el calor que da vida y destruye. Tigres, leones, dragones, salamandras y la mítica ave fénix, eran los símbolos que acompañaban a quienes también eran la luz del conocimiento.

Durante siglos, los hombres de aquella aldea nacían en los tiempos destinados para su llegada. Pero aquella noche, el cataclismo en el ciclo lunar hizo que dos  lunas coincidieran en un mismo instante, justo cuando  Eluney, estaba trayendo al mundo al pequeño Anam, lo que le otorgó el don de poseer todas las virtudes.

Su cuerpo fue expulsado en medio de una noche fulgurante; su llanto fuerte y estruendoso como un aullido, hizo brillar la luz de la luna llena  que luego quedó atravesada por la curva de un cuarto menguante agudo, produciendo una densa oscuridad.

El clan del fuego trajo sus antorchas para iluminar el lugar y vieron con horror  que el niño ya no estaba, Todos acudieron al centro de la aldea donde el jefe supremo organizaba cuadrillas que buscarían por aire, tierra y mar al pequeño.  Si no lograban encontrarlo se rompería el ciclo vital y la tribu perecería al morir sus líderes.

El jefe aire había volado hasta la  tienda del patriarca y le había susurrado en sueños que aquella noche nacería un niño con todas las habilidades reunidas en él. La conjunción de dos lunas iba a signar su destino y el de su tribu, convirtiéndola en la más próspera y poderosa de aquella región. 

Por su parte, los raptores trasladaron al niño envuelto en una manta de cielo para confundirlo con la noche.  Fue llevado a la cueva de marfil en el centro de la montaña de los corales dorados, la cual emergía de las aguas del mar silente y era custodiada por remolinos de viento que avivaban una hoguera alrededor del pequeño. 

Debía permanecer confinado durante 3 edades atávicas para poder ser despojado de su esencia y orígenes.

Anam tenía que ser encontrado antes de que alcanzara los 21 años, porque justo en ese momento, su cuerpo desaparecería  ya que no habría podido experimentar la transformación de los procesos emocionales y sensaciones de la adolescencia a la adultez por estar aislado y su alma quedaría en un limbo, susceptible a ser robada por otra tribu a la cual se le traspasarían los atributos y virtudes del joven guerrero. 

Esto truncaría sin remedio el renacimiento de su nación.

En los años siguientes, dos cataclismos lunares fueron eclipses de luna roja en la que los niños virtuosos nacieron muertos. 

El jefe aire entró de nuevo en el sueño profundo del supremo guía y le indicó que en la luna 273 perderían la oportunidad de rescatar a Anam.

En la penúltima luna, el cuerpo del joven se estremeció sobre la piedra de cristal donde reposaba, su madre había perdido la esperanza y murió al lanzarse al río una noche de luna menguante.

Las lágrimas del joven rodaron por sus mejillas y agrietaron aquel mineral sobre el cual había permanecido inmóvil durante años. El don de poseer todas las virtudes fue la clave para su rescate porque esto lo conectó con cada clan.

Su llanto guío al clan del agua que convertido en peces llegó a aquel lugar, aquellas lágrimas en la tierra abrieron zanjas que marcaban el camino recorrido por los raptores. Los guerreros fuegos convertidos en ágiles tigres atravesaron y treparon las montañas que los separaban de Anam y las fuertes alas de las águilas del clan aire, congelaron los remolinos  para que los peces apagaran el fuego.

Un silencio se apoderó de aquel lugar y de la cueva salió una luz resplandeciente. Flotando dentro de una burbuja de agua un joven con una piedra brillante en la mano, cayó de pie sobre la tierra  y emitió un fuerte rugido que detuvo el tiempo.

Mientras tanto, en la aldea, el Jefe supremo hizo arder la zarza y levantó sobre su cabeza a la tortuga sagrada del tiempo para celebrar el regreso del salvador de su pueblo. A quien guiaría sabiamente hasta el momento de su partida.

Los otros pueblos fueron extinguidos por el fuego y las grandes inundaciones que fuertes huracanes produjeron como castigo divino por haber robado el corazón de la tribu Ak Na’.

A los 33 años, Anam celebró la ceremonia del renacimiento en la que tras entregar el alma de su maestro a la madre tierra, iniciaba un proceso de decantación de la consciencia para conectar con lo espiritual, regresar al amor de la familia y convertirse en el guía de los siguientes protectores de su nación.

Quizá

Estábamos sentados compartiendo el silencio. Era cómodo, pero había una pregunta que no paraba de rondar mi mente.
– ¿Te arrepientes? – pregunté.
– ¿Qué si me arrepiento? Todos los días de mi vida. No existe uno solo en el que no piense en lo que hubiese podido ser. Cada noche cuando llega el momento de dormir le dedico unos minutos a pensar cómo sería mi vida si le hubiese dado otra oportunidad.
– Entonces ¿Por qué no lo hiciste?
Toma el libro que estaba leyendo entre sus manos y le arranca una página.
-¿Por qué hiciste eso? – interrogó alarmada.
– Es solo una hoja, el lector la echará en falta, pero podrá leer el libro aún en su ausencia. Ahora imagina que voy arrancando página tras página. Dentro de poco será imposible encontrarle sentido a la historia, te perderías entre fragmentos inconexos y rotos. Yo ya tenía muchos pedazos arrancados. No podía permitirme uno más.
– Entiendo – dije a pesar de que no le entendía completamente, creo que solo él podría hacerlo- quizás hubiese sido una linda historia.
– Quizás – contesta antes de volver a nuestro silencio.

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