
En “Writing down the bones”, Natalie Goldberg dice que es bueno preguntarnos, de vez en cuando, por qué escribimos. Cada cual tiene sus motivos y acá no hace falta justificarse, solo escribir el por qué: porque no quiero olvidarme de mi vida, porque es lo que me sale hacer, porque escribir es lo único que no me aburre, porque quiero escribir novelas y vivir en un bosque, porque puedo inventar otros mundos, porque quiero vivir para siempre, porque no tengo con quien hablar, porque me duele, porque me hace feliz, porque me ayuda a recordar, porque me ayuda a olvidar. Porque sí.
Es bueno tener un temporizador para hacer estos ejercicios y no dejar de mover la mano hasta que suene la alarma. Piensen en otros formatos: pueden hacer una lista, un mapa mental, un párrafo largo.