Tania y el colibrí

Por Manuela Sánchez


Tania era una niña muy linda y divertida que amaba pasar tiempo al aire libre en compañía de su familia, cada día, después de haber comido un nutritivo almuerzo y haber reposado un poco, salían a caminar al parque y solían tomar la merienda en un hermoso lugar cerca del estanque de los patos.


Pronto una desgracia inigualable azotó el mundo, Tania y su familia no pudieron ir al parque por largo tiempo, así que decidieron practicar las lecciones de la escuela en casa y realizar cosas interesantes en este nuevo rincón de entretenimiento y aprendizaje.


Tania se aburría mucho en la casa, hasta que un día mientras estaba mirando por la ventana para descubrir alguna cosa interesante que pasará fuera del edificio, mientras su hermana le recitaba la cartilla para que ella se la aprendiera de memoria, vio un colibrí que se posó cerca de la rama del árbol que estaba justo al frente, el colibrí se acicalaba sus plumas, una por una para quedar bien acomodado, y mirando a Tania le preguntó: — ¿acaso me veo bien ahora?, debo estar radiante para poder impresionarla—, Tania le respondió, ——si, estas hermoso y esos colores tornasolados te hacen ver estupendo—, el colibrí asintió agradeciendo y voló rápidamente hacia la parte interna de la casa.
«Ese colibrí habló», pensó Tania mientras lo seguía con la mirada, volaba de aquí para allá como buscando algo en específico dentro de la casa, finalmente el colibrí se metió en el cuarto de Tania y ella corriendo lo siguió.


Su hermana estaba tan distraída leyendo y repitiendo la cartilla de forma tan automática, que no se dio cuenta de que Tania ya no estaba en la Sala, en lugar de eso, estaba a punto de dirigirse a su más grande aventura.
Tania buscó por el cuarto al pequeño colibrí, quería saber para que se estaba acicalado tanto, ¿sería que tenía una fiesta? O iba a ver a alguien importante tal vez; mientras pensaba y pensaba iba buscando sitios donde el colibrí pudiese estar, de pronto escucho un pequeño canto por debajo de la cama, miró y descubrió que había una puerta abierta por donde podía entrar, algo apretada pero cabía.


Dentro de esa puerta llegó a un mundo maravilloso, donde el pequeño colibrí le mostró los colores más hermosos y brillantes que podía encontrar. Cada letra tenía un sonido diferente y si las unían podían descubrir cómo se formaba una palabra, así Tania aprendió a leer, amigos se acercaban a saludar con una reverencia diciendo:

—bienvenida seas Tania, soy el círculo y ellos son mis hermanos, triángulo, cuadrado y rombo— . Así Tania conoció las figuras geométricas.


Cada día acompañada por su amigo el colibrí, Tania entraba a su cuarto y aprendía cosas nuevas, descubrió que estar en casa no era aburrido, se podía estudiar y cada día aprender cosas nuevas y maravillosas, valores que fortalecen el carácter y el espíritu, hacer experimentos divertidos y vivir una hermosa experiencia en el país mágico de la «habita ción».


Puede que Tania no sea la misma persona que cuando entró por primera vez por esa puerta, ahora tiene más conocimientos y es más segura de si misma, es la Tania que debía ser.

«Vivir es la mejor de las aventuras»

Publicado por Escritosoriginalesmanu

Hija, esposa, madre, docente de ❤ escritora en proceso, amante de la naturaleza, confío en un cambio intrínseco de la humanidad

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