Cruce la esquina y ahí sentado estaba un gato negro, me miró directo a los ojos y maulló como queriendo decir algo, preferí ignorarlo y seguir de largo. La lluvia comenzó a caer, no traía mi paraguas conmigo, así que metí mis manos en los bolsillos del saco y apuré el paso, un poco másSigue leyendo «Dejavú (Manuela Sánchez)»