Existe una tendencia poco sana por la cual creemos que un lenguaje rimbombante es sinónimo de grandeza intelectual y conocimiento, mientras que un lenguaje más llano denota falta de sesos o de ideas. Obviamente, esta conjetura es errónea. Sonará absurdo, dado que los libros se componen de palabras, pero hay tantas y tantas obras queSigue leyendo «Querer demostrar tu valía y ambición diciendo demasiadas cosas»