Por: Manuela Sánchez La niebla cubría aquel lugar, el color blancuzco hacía que todo luciera exactamente igual sin importar en que dirección miraras. Ahí en esa escalinata no había como caminar, cada peldaño podía significar una estrepitosa caída. Sin poder moverte de sitio pronto los nervios van apropiándose de tí, la circunstancia lo amerita, esaSigue leyendo «La Niebla»