A menudo pensamos en la escritura como un chispazo repentino: una idea brillante que llega a medianoche y se plasma en el papel con fluidez casi mágica. Sin embargo, quienes habitamos el oficio sabemos que la inspiración es solo la mecha; la verdadera obra se construye con la constancia de sentarse frente a la página,Sigue leyendo «Entre páginas y borradores: reflexiones sobre la disciplina de escribir»