
Las luces brillaban en lo alto de la montaña y muchos de los que desde el pueblo observaban se preguntaban de que se trataba aquello, ¿seria algún tipo de manifestación? Los aldeanos no podían entender, pero ella, que desde pequeña lo había visto, sabía muy bien de que se trataba, eran ellos, que finalmente habían llegado en grandes cantidades, el momento había llegado, la liberación estaba cerca. Ciento cuarenta y cuatro mil eran los elegidos, los que para aquel momento estaba despiertos, en otras oportunidades ella había intentado explicar a muchos de que se trataba verdaderamente la vida, y tantas veces la habían Tratado como si estaba desquiciada, y tantas veces incluso ella misma había pensado que esa era una posibilidad…
Todo se había dado desde el principio para que fuese así…
Su madre la había abandonado de pequeña, su padre falleció tiempo después, cada día en la escuela, se sentaba en una esquina, en silencio, dejando que su imaginación volara y la llevará a mundos lejanos, hombres de rubias cabelleras, ojos azules profundos que expresaban millones de cosas y a la vez nada, se le acercaban acariciando su cabecita le decían, sin palabras, que todo estaría bien, al volver en sí, los niños del Colegio la miraban con cuestionamiento