Marte retrógrado (por Manuela Sánchez)


Esta mañana es algo calurosa, suena la alarma de mi reloj en forma de motocicleta que suena como acelerador, tanteo, aún dormido la mesa de noche en busca del botón que se encuentra en la silla de la motocicleta, pero logro tocar en el volante donde suena la bocina y la alarma grita, ¡despierta ya! ¡despierta ya! en forma de bocina, medio abro los ojos para poder ver donde esta el endemoniado botón y poder hacer callar la alarma, estoy despierto…
Pongo los pies en el suelo y camino con los ojos medio cerrados hasta el baño, donde Pito (mi perro) ha dejado un charco de orina, que obviamente no he visto y he pisado con los pies descalzos, por suerte he logrado agarrarme del toallero antes de caer, no sin antes pegar un grito enorme «Pitooooooo», tomo una de las toallas y la lanzo al suelo para contener el charco que ya ha tomado unas dimensiones considerables, no se como orina tanto siendo tan pequeño. Decido tomar un baño, hoy no me tocaba, pero en vista del accidente con el charco no me queda otra opción, dos días seguidos de baño estropear mis aceites corporales naturales, mi piel estará muy reseca todo el día, pero prefiero eso. Mientras me baño suena el teléfono en la habitación, grito «¡ya voy, me estoy bañando!» como si la persona del otro lado del teléfono pudiese oírme, pero milagrosamente el teléfono deja de sonar, y Pito comienza a ladrar justo en la puerta del baño, yo, con shampoo en la cabeza y corriendo por mi rostro, me asomo por la puerta de la ducha y medio abro un ojo para poder ver que le pasa, como era de esperarse el shampoo cayó en mi ojo izquierdo, comienzo a saltar de dolor en la ducha dejando que el agua caiga en el ojo, no se si abierto o cerrado porque con el dolor no se ni como, ni donde estoy, afuera se escuchan las pequeñas uñas de Pito chocar con las baldosas del piso, respiro profundo e intento abrir los ojos nuevamente después de aquel dolor, me asomo nuevamente y allí está él, saltando en sus dos patitas traseras y dando vueltas cual perro de circo, no se quien le ha enseñado eso pero parece burlarse de mi repitiendo lo que estaba haciendo hace unos segundos con el dolor del ojo, le grito para que salga del baño y el se va corriendo. Salgo de la ducha, largo la mano para tomar la toalla y no está, solo queda la que está en el piso llena de orina de Pito, estaba seguro de que había otra toalla en el toallero, no tomaré la toalla del piso, estoy recién bañado, así que mojado como estoy camino hasta la habitación dejando agua por donde voy pasando, en la habitación tomo una toalla me seco y me visto.
Salgo a la cocina y consigo a mi querido Pito jugando con algo que parece medianamente blanco, todo enrollado en forma de bola en una esquina, parece algún tipo de conejo o algo así, me acerco con cuidado porque no estoy segura de lo que es, despacio tomo la escoba que esta en cerca de la isla y camino a hurtadillas hasta donde esta Pito en posición de juego, moviendo su colita corta que parece una motita, tomo el palo de la escoba y le doy un toque a aquello raro, Pito da un salto adelante lo agarra por un lado y sale corriendo por el pasillo arrastrando la toalla, estoy seguro de que era la que estaba en el baño para yo secarme al salir de la ducha; Lo persigo por el pasillo hasta la habitación le quito la toalla y la lanzo a la cesta de la ropa sucia, ya no hay nada aque hacer… De regreso en la cocina me preparo un café, mientras se cuela, salgo al portal de la casa a buscar el diario, esta bien enrollado y fijado con una liga así que no lo abro, camino de regreso a la cocina y se me atraviesa la pata de la mesilla auxiliar, que me la he llevado con el dedo meñique del pie izquierdo, saltando dando vueltas para soportar el dolor miro a Pito que esta un poco más allá, saltando sobre sus patitas traseras dando vueltas como perro de circo otra vez, así que respiro profundo bajo el pie y camino un tanto coja a apagar el café que ha salido, me siento en la isla con mi taza de café tomo aire para terminar de librarme del dolor y Pito se acerca con su plato vacío para que recuerde que debo alimentario, me levanto del banquillo, aun sin haber probado mi café, camino hacia la gaveta donde guardo la comida del perro saco la cantidad que le corresponde en la mañana y le lleno también su envase de agua, me siento nuevamente en el banquillo de la isla abro el diario mientras tomo mi primer sorbo de café del día, en el titular se lee claramente «Marte retrógrado, hay que andar con cuidado porque las cosas pueden salir muy mal»… ¿Marte retrógrado? Me pregunto a mi mismo un tanto incrédulo, bah… Esas son puras tonterias… ¿Qué podría salir mal?

Publicado por Escritosoriginalesmanu

Hija, esposa, madre, docente de ❤ escritora en proceso, amante de la naturaleza, confío en un cambio intrínseco de la humanidad

3 comentarios sobre “Marte retrógrado (por Manuela Sánchez)

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