Un día

Por: Manuela Sánchez

Cada día es un milagro, cada día es un regalo.

La brisa fresca da los buenos días mientras el andar pausado y sereno me lleva poco a poco a adentrarme en la calle principal, esa que tantas veces me ha visto entrar y salir de casa, la mañana saluda con un amanecer hermoso lleno de colores que hacen ver el cielo como si un pintor ha hecho la mejor de sus obras, colores rojo, ocre, naranja y amarillo en las nubes dan la sensación de que el día será caluroso, pero para la hora que es la temperatura esta muy baja, hace recordar esa época decembrina que generalmente es bastante fresca para el lugar donde me encuentro.

Delante de mí pie, una fila de hormigas se pasean diligentemente de una orilla a la otra del camino, con paso acelerado que en nada se parece al mío, unas cargan hojas, otras unos bichitos, algunas trozos de flores que servirán para alimentar al grupo más adelante en caso de que la lluvia decida caer, levanto mi pie para no rozar su camino y que luego pierdan tiempo reorganizandose, y sigo mi andar disfrutando del fresco día.

A lo lejos se escucha el trinar de las aves, con sus cantos armoniosos interpretan las más hermosa melodía de la naturaleza, por las ramas encima de mi cabeza saltan y saltan algunas de ellas dando la bienvenida al día que les trae consigo una nueva aventura buscando comida por doquier y llevando al nido a sus pichones la comida colectada.

Hay árboles en cualquier dirección que se mire, y en ellos variedad de aves se pueden observar, con sus colores distintos me llevan a imaginar cómo sería la vida si no pudiese disfrutar de estos espectáculos, los sentidos se agudizan para poder ver más allá, en lo más alto de las ramas y tratar de identificar que aves se encuentra allá arriba; para poder escuchar que trino es aquel que suena, más allá en la lejanía y que hace que sienta una especie de nostalgia, un canto largo y triste, lastimero y agobiado, pobre pajarito ¿qué penas tendrá en su corazón que lo hace cantar así?

Detengo mi paso y me siento en el piso a sentir la naturaleza a mi alrededor, aunque muchos no lo crean, hay una energía especial en ella, al ponerse en contacto con tu ser, parece que vibramos al mismo son, las células parecen alinearse y el cuerpo se siente mejor, los dolores se alivian y la mente se aclara, el creador ha hecho todo a la perfección.

Cierro los ojos y me dejó llevar por los sonidos, por los olores que se encuentran en el lugar, ha llovido la noche anterior y el petricor se puede sentir, las plantas que hay alrededor expiden un olor particular, como a miel, algo dulce que fácilmente agrada cualquiera, flores blancas, amarillas y azules, que atraen con sus colores variedad de mariposas, a besarlas tiernamente y seguir su vuelo en busca de otro amor, la belleza de la polinización, las abejas zumban y su sonido también vibra en mi interior, que belleza es la creación.
Cada día es un milagro, cada día es un regalo.

Me levanto del piso donde estoy sentada para descubrir en uno de los árboles cercanos unas crisálidas que hace poco han sido dejadas, esas pequeñas bolsitas me hacen pensar en retrospectiva, ¿qué estamos haciendo con nuestra vida? Debemos avanzar, evolucionar y ser mejores, debemos dejar de arrastrarnos por el piso y comenzar a volar alto y a ver las cosas desde arriba, podemos vivir mejor.

De regreso a casa con la cabeza en calma y otra perspectiva de la vida, tomo una taza de café y vuelvo a mis quehaceres.

Publicado por Escritosoriginalesmanu

Hija, esposa, madre, docente de ❤ escritora en proceso, amante de la naturaleza, confío en un cambio intrínseco de la humanidad

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