SerUnEscritor
Todos los personajes deben querer algo, aunque solo sea un vaso de agua. El deseo, en todas sus formas, es un motor poderoso.
Ese deseo, ese objetivo que tiene el protagonista será el que haga que nuestro personaje se mueva y actúe, que tome decisiones y que empuje la historia hacia delante.
Leí en una oportunidad una cita que decía: «A un personaje es mejor que no le sucedan demasiadas cosas, sino que sea él quien actúe. O al menos que esas cosas o acontecimientos que le suceden, sean reacciones ante sus acciones y, de nuevo, lo obliguen a tomar nuevas decisiones y actuar.» Esto siempre está en mi mente al escribir y aunque a veces no es tan fácil paso a paso se puede lograr con la práctica.
El deseo debe ser algo lo suficientemente poderoso como para que nos sirva de brújula durante toda la historia y tire del protagonista, obligándolo a actuar para alcanzarlo. Si se trata de un deseo nimio que nuestro protagonista no quiera verdaderamente conseguir, probablemente desista ante el mínimo inconveniente (y si hemos montado bien la historia, se encontrará con más de uno), lo cual hará que no tengamos nada que contar.
Cuando hablo de que el deseo debe ser poderoso, no me refiero a que tenga que ser algo grandioso e imponente como «salvar el mundo». No. O no siempre. Un personaje puede querer hacerse un bocadillo y que ese deseo sea suficiente como para guiarlo durante toda la historia. Eso sí, debe ser un bocadillo muy importante.
Es recomendable, además, que para nuestros protagonistas (y solo para los protagonistas) distingamos entre el deseo consciente y el inconsciente.
El deseo consciente es aquel que el personaje quiere conseguir de forma consciente, el que enuncia en voz alta. Por ejemplo, el deseo consciente de Holden en El guardián entre el centeno será disfrutar de unos días de libertad antes de que sus padres descubran que le han expulsado del colegio. Este deseo hará que el personaje actúe y tome decisiones durante todo el viaje para superar los obstáculos que se encuentre.
Normalmente este deseo suele ser un deseo físico, enfocado en un objeto o en algo concreto, aunque no tiene por qué. También puede darse que el deseo mute a lo largo de la historia. Por ejemplo, Holden quiere escapar de la ciudad a medida que va avanzando la historia.
Sin embargo, dentro de los protagonistas, podemos encontrar también otro tipo de deseo que el personaje desconoce poseer. En este caso hablamos del deseo inconsciente. Es un deseo que no se menciona en toda la obra y que hará que el personaje a veces tome caminos y decisiones que lo alejen de su deseo consciente sin darse cuenta. Si el deseo consciente y el inconsciente entran en conflicto, tendremos un personaje redondo, contradictorio y muy rico. Lo normal es que este deseo sea inmaterial y abstracto. Es prácticamente imposible que un deseo inconsciente cambie a lo largo de la historia.
¿Cuál es el deseo que mueve a tu personaje?
