11-11

Por: Manuela Sánchez

Muchos toman el número 11:11 como un número de suerte o de buenas noticias, de avances y augurios positivos, más este no era el caso de Sam, al acercarse esta fecha recuerdos lo agobian, su pulso se acelera, su respiración se entrecorta y es difícil concentrarse, a pesar de intentar mantener la calma poco a poco esa sensación de pánico e impotencia se apodera de su ser y lo hace convertirse en alguien irreconocible. El día que Sam nunca olvidará esta cerca, después de 11 años aún lo siente en sus entrañas como si fuera ayer.


Louis es un investigador de homicidios que últimamente ha tenido muchos casos por resolver, según la forma de morir de las últimas víctimas, parecería que tenemos un asesino en serie entre manos.

El modus operandi consiste en una punción en la base del cráneo que deja a sus víctimas muertas al instante en el sitio, sin traumas ni mayores dolores, al parecer es un asesino benevolente a pesar de todo, no permite que sus víctimas sufran, es una muerte limpia y sin dejar rastros, más que un par de pistas para que los policías sepan de quien será su próxima víctima, hasta ahora ninguno ha sido capaz de descubrir a tiempo quien será.

Sam vive actualmente en el campo, muy retirado de todo, no quiere tener nada que ver con las locuras de la ciudad, tranquilo en casa recibe la visita de Louis, quien anteriormente fuese su compañero en el servicio.
—Sam, necesitamos de tu ayuda, no hay nadie que pueda dar con las pistas como lo haces tú, este caso se nos está saliendo de las manos.
—Olvídalo, ya estoy retirado, después de este tiempo no quiero tener nada que ver con la policía.
—Es importante que nos ayudes, creo que ese asesino nos lleva mucha ventaja, debemos atraparlo antes de que vuelva a atacar.
Kat, la nueva compañera de Louis se acerca para traer los expedientes de los casos recientes, caminando un tanto desconfiada entra al salón y los entrega, al tocar las carpetas, Sam se ve envuelto es sangre, una bala que atraviesa el vidrio del tren y va a dar justo en la cabeza de la niña, quien al momento cae al suelo.
—Esta bien, los revisaré pero no prometo nada.
Al siguiente día Sam estaba ya en la ciudad, mientras llegaba a la escena del crimen imágenes aleatorias pasaban por su cabeza, el pasado que tanto lo atormentaba venía al presente una vez más…
—El móvil es el mismo, la manera en que la víctima murió es la misma de las últimas, tenemos al mismo asesinó, sin duda un asesino en serie.
—¿Alguien podría verificar los antecedentes de salud del occiso? Dice Sam en tono bajo
—¿De salud? ¿Cuál es la importancia de la salud de la víctima en estos momentos? Ya está muerto.
—solo por verificar, algo me dice que todos los casos tienen algo en común, no escoge sus víctimas al azar.
—sí, pero el Estado de salud ¿que tiene que ver?
La pérdida de un ser querido siempre es doloroso, las despedidas nunca son fáciles, y más cuando se llevan es un pedazo de tu vida.
El aire frío del lugar se une con el olor a putrefacción que emana de todo el lugar.
—El asesino no deja rastro pero al final no quedará libre. Dice Sam mientras gotas de sudor se deslizan por su frente.
—¿cómo sabes que lo atraparemos?
—kat, te contaré una historia:
Hace once años atrás, mi pequeña Liz, mi única hija fue asesinada por un maniático como este, en ese momento yo estaba en servicio con Louis y al llegar al lugar y ver que era mi hija la víctima juré que no descansaría hasta dar con quien había hecho eso, investigamos durante meses, hasta que finalmente dimos con el asesino, aunque todo lo había hecho «perfecto» Siempre dejó un rastro, una marca de sus zapatos, y así dimos con él. Lo interrogué, después de golpearlo mucho, para saber por qué lo había hecho, y el me dijo que tenía visiones, que había visto a mi hija sufrir dolores horribles en el futuro, que estaba enferma y su muerte iba a ser agonizante así que había decidido quitar su sufrimiento antes de que lo padeciera, después de escuchar esas palabras no pude contenerme y le disparé, desaparecimos su cuerpo y eso quedó inconcluso. Al hacer la autopsia a mi hija descubrieron que tenía un tumor en el cerebro, que más adelante acabaría por causarle grandes daños y la llevaría a morir lentamente. El asesino lo sabía. Y por lo que veo, este asesino debe tener algo parecido a ese «don» Que tuvo el otro.
—Oh Sam, no tenía idea de lo que había sucedido, se que así como encontraste al asesino de ti hija, encontraremos a este también.

La pérdida de un ser querido siempre es doloroso, las despedidas nunca son fáciles, y más cuando se llevan es un pedazo de tu vida ~Historias inconclusas. Manuela Sánchez

Publicado por Escritosoriginalesmanu

Hija, esposa, madre, docente de ❤ escritora en proceso, amante de la naturaleza, confío en un cambio intrínseco de la humanidad

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