El aire denso de la tarde olía a tierra húmeda y a fantasmas olvidados. Después de una eternidad suspendida en el tiempo, al fin regresé. La casa de mi niñez me recibió con un silencio espectral, como si contuviera el aliento esperando este instante.El parral, antaño un dosel verde y frondoso que tejía sombras frescasSigue leyendo «La Parra de la vieja casa»