Esa tarde, sentada a la orilla del mar recordaba lo feliz que había sido en mi infancia. Mis padres me llevaron a conocer esa enorme masa de agua salada cuando tenía 5 años. A mi mamá no le gustaba la playa, ni la arena, ni el pegote de sudor y sal. Se quedaba metida bajoSigue leyendo «INMENSO MAR por Anastacia López Navarro»