Por:Manuela Sánchez.Aquella mañana, como cualquier otra, el sol salía para iluminar el día y llenarlo de calor y alegría, pero las nubes estaban muy tristes, tan cargadas de tantas emociones y preocupaciones que no pudieron soportarlo más y sus lágrimas comenzaron a caer suavemente sobre las montañas, el sol que sabía cómo se sentían lasSigue leyendo «El nacimiento de un arcoirirs»