Dolor nocturno

En la vastedad de la noche, caminaba lentamente, arrastrando sus pies como si sobre sus hombros cargara un peso que ni el mismo pudiera identificar. Cada paso era un suspiro, un eco de las penas que habitaban en lo más profundo de su alma.

El silencio de la noche parecía envolverlo en un abrazo frío y solitario, mientras las estrellas brillaban como testigos mudos de su aflicción.
Sus ojos, antes llenos de vida y brillo, ahora reflejaban la tristeza y la melancolía de un espíritu atormentado. Buscaba respuestas en el firmamento, en la inmensidad de la noche estrellada, pero solo encontraba más preguntas que lo hundían aún más en su desesperación.

El viento soplaba con suavidad, susurrando secretos y llevando consigo los suspiros de aquellos que como él, vagaban perdidos en la oscuridad. Cada bocanada de aire parecía acariciar su rostro, pero también le recordaba la fugacidad de la vida y la inevitabilidad del sufrimiento.

A medida que avanzaba, el peso en sus hombros se volvía más opresivo, como si las penas de su alma se hubieran materializado en una carga física.

Cada paso era un esfuerzo, un recordatorio constante de la angustia que lo envolvía. La noche, con su manto de sombras, parecía alimentar su tristeza, envolviéndolo en un abrazo oscuro y desolador.

En su caminar solitario, se cruzaba con otras almas errantes, pero sus miradas apenas se encontraban. Todos compartían el mismo peso invisible, las mismas penas insondables que los mantenían atrapados en un laberinto de tristeza.

Eran criaturas marcadas por el dolor, incapaces de encontrar consuelo en un mundo que parecía indiferente a su sufrimiento.

Y así, en la vastedad de la noche, continuaba su lento peregrinaje. Cada paso era un acto de valentía, una lucha contra la oscuridad que amenazaba con devorarlo por completo. A medida que avanzaba, sus pensamientos se entrelazaban con las sombras, tejiendo una narrativa íntima y dolorosa que solo él podía comprender.

En ese silencio nocturno, encontraba consuelo en la belleza melancólica de la existencia. Aunque cargara con un peso indescriptible, su alma aún encontraba la fuerza para seguir adelante, para buscar la luz en medio de la oscuridad. En la vastedad de la noche, se aferraba a la esperanza de que algún día, sus pasos ligeros superaran las pesadas penas que lo acosaban, y encontrara la paz que tanto anhelaba.

Publicado por Escritosoriginalesmanu

Hija, esposa, madre, docente de ❤ escritora en proceso, amante de la naturaleza, confío en un cambio intrínseco de la humanidad

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