
Mis sueños naufragan en las aguas,
donde el sol nunca llega a iluminar,
florezco en la oscuridad más densa,
en un mundo que me hace sangrar.
Soy un alma en pena,
que vaga sin rumbo ni afán,
buscando una luz que me guíe,
para poder escapar.
Me ahogo en las corrientes,
que me arrastran sin piedad,
sintiendo como la vida se me escapa,
en ese abismo sin final.
Y en medio de ese mar de angustia,
aun encuentro la esperanza,
de que algún día, en mis aguas,
florezca un rayo de confianza.
Pero mientras tanto, naufrago,
en un abismo sin igual,
luchando contra la oscuridad,
y resistiendo sin cesar.