
En medio de la oscuridad, en la costa rocosa,
donde el viento aúlla y el mar ruge con fuerza,
una pregunta se hace eco en la mente del viajero:
«Si hay espíritus en la tierra, ¿por qué no en el mar?»
Y allí, en la niebla espesa que cubre la playa,
una figura sombría emerge de las olas,
con ojos brillantes y garras afiladas,
una criatura que no pertenece a este mundo.
El viajero corre, pero la criatura lo persigue,
a través de las dunas de arena y las rocas afiladas,
hasta que finalmente llega a un acantilado
y se da cuenta de que no hay escapatoria.
La criatura se acerca, con un aliento frío y húmedo,
y el viajero cierra los ojos, esperando su destino,
pero en lugar de la muerte, siente una mano cálida
que lo rescata del borde del abismo.
Cuando abre los ojos, ve a una mujer hermosa,
con cabello oscuro y ojos profundos como el mar,
y en su rostro hay una sonrisa triste
que le hace preguntarse si ella también es un espíritu.
Ella le dice que ha venido a guiarlo a casa,
y juntos caminan por la playa en la oscuridad,
mientras el mar ruge y las estrellas brillan
en un cielo que parece estar tan lejos.
Y el viajero se pregunta si todo esto fue real,
o si fue solo una ilusión creada por su mente,
pero en su corazón sabe que algo ha cambiado,
y que nunca volverá a ser el mismo.