
Tu desfigurado rostro,
una máscara inhumana,
una herida en la belleza,
un espanto en la mirada.
En tu rostro no hay sonrisa,
ni la luz del amanecer,
sólo un abismo de tristeza
y un abandono al padecer.
¿Qué oscuros secretos oculta
esa máscara de misterio,
esa cicatriz tan profunda
que te cubre desde el inicio?
¿Qué ironía del destino
te ha llevado a tal escarnio,
a ser la imagen del espanto
en cada rincón del camino?
Tu desfigurado rostro
es un reflejo del dolor,
la marca indeleble de la vida
que te ha empujado al horror.
Pero no te rindas ante la oscuridad,
no te dejes vencer por el miedo,
que tras esa máscara de tragedia
aún late un corazón lleno de empeño.
Sigue adelante con fuerza,
no permitas que el mundo te derrote,
que la belleza está en el interior
y es la luz que te puede llevar a la cima de la gloria.