
¿Qué si tengo miedo a la soledad?
A veces sí le temo. Le temo porque me muestra el rostro más frágil de mi ser… Ese rostro que evado y que escondo en cada amanecer.
A veces de ella me escondo y le invento mil pretextos: el trabajo, las salidas, el cansancio.
A veces me encuentra en casa, por sorpresa me abraza y me recuerda que no está tan mal su compañía, que aunque no la quiera ahí a mi lado, se quedará porque dice que la necesito un rato.
A veces me susurra al oído y aunque la oigo, me hago la desentendida, como si hubiera sido un sueño del olvido…
A veces ya no sé qué hacer con ella… Y prefiero no saber, si viene a mi vida o sale de ella; si la extraño o si se disfraza y me acompaña en las tardes de tempestad o los desayunos con café.
A veces todo parece nada, cuando ella se hace presente… Y de mis horas no se marcha.
Poetisa Rosa