
Quién me diría que tantos años después viviría nuevamente la misma historia.
Esta vez con protagonistas diferentes. Tan antagónicos, pero al final de sus propias historias, ambos exactamente iguales.
Quién me diría que un corazón destrozado podría volver a romperse.
Que las hastillas podrían hacerse mil veces más pequeñas.
Que los pedazos se pueden encajar mucho más profundo.
Quién me diría que las personas no son lo que aparentan. Que nadie podrá quererte jamás como deberías hacerlo tú misma.
Que el dolor está más allá de ti y de un aparente nosotros que no es más que una falsa inventada por una imaginación carente de cariño.
Quién me diría que después de tantas vueltas terminaría donde mismo.
Con un corazón hecho añicos y sin ganas de vivir