
Ya no puedo escribirte. No puedo porque no te siento. No ocupas mis pensamientos. No dueles.
Ya no tienes cabida en mí, y contigo se fueron mis letras, esas que me acompañaron durante tanto tiempo, ya no están.
Te perdiste y yo, yo las perdí.
No sé si se apagaron mis emociones, si solo se enfriaron o simplemente ya no están.
Quizás aún estén ahí, escondidas en ese hueco vacío, medio apagadas, medio olvidadas, dónde yo ya no alcanzo a robarlas.
Deben odiarme por no ser capaz de reproducir sus ecos.
Necesito volver a encontrarlas, vivir, sentir, y que ya no se alimenten de dolor, quiero que mis letras vuelvas a florecer, pero esta vez, de felicidad.