
Había una vez en un reino lejano, cada año en el día de Saint Jordi, se celebraba el día del libro. Los habitantes del reino esperaban ansiosos esta fecha especial cada año, especialmente porque era la única vez en el año en que la biblioteca real permitía a los ciudadanos tomar prestados sus libros más preciados.
En este día, la historia de Saint Jordi tomaba un lugar especial. Los niños se vestían con trajes de dragón y los adultos con atuendos medievales mientras recorrían las calles con flores y libros en mano. La leyenda de Saint Jordi, narraba la historia del valiente caballero que venció al feroz dragón para rescatar a la princesa y, en agradecimiento, recibió una rosa que se convirtió en el símbolo del amor y de la pasión.
Mientras las calles del reino se llenaban de gente, un incidente llamó la atención de todos. El fiel caballo de Saint Jordi había desaparecido y con él, uno de los libros más antiguos y valiosos de la biblioteca real. Los ciudadanos comenzaron a buscar en todas partes del reino, pero ningún rastro fue encontrado.
Fue entonces cuando un joven que acababa de tomar prestado otro libro de la misma biblioteca, notó algo inusual en su libro. Al hojearlo, encontró una nota en la esquina inferior de la página que decía: «El caballo y el libro están conmigo. Si quieres verlos de nuevo, deberás traerme una rosa igual a la que la princesa le dio a Saint Jordi.»
La noticia se extendió rápidamente y fue motivo para que muchos ciudadanos se sumerjan en la búsqueda de la rosa más hermosa jamás vista en el reino. Finalmente, una rosa de tonos brillantes y aroma envolvente fue hallada, y al entregarla al misterioso ladrón, el caballo y el libro fueron devueltos en buenas condiciones.
Desde entonces, en el día de Saint Jordi y el día del libro, la leyenda del valiente caballero y la rosa sigue viva.