
La travesía había sido larga, tras escalar montañas escarpadas y cruzar bosques tenebrosos en las noches más oscuras, con tan solo una pequeña lámpara de aceite en sus manos, finalmente llegó a aquella cabaña que parecía estar ubicada en los confines del mundo.
Su puerta se abrió y en el interior se encontraba una anciana, con ropas harapientas y el cabello bastante desarrapado, un olor muy particular emanaba de allí dentro, pero se armó de valor y cruzó el portal.
Sentada en una silla de madera junto a una pequeña mesa, la anciana le Indicó con su mano izquierda que se sentara a su lado, mientras quitaba la manta delicadamente de una bola de cristal.
—sé a que has venido, confirmó la anciana. Quieres saber el porqué de tus desgracias de vida. Y te lo diré.
Tu nombre esconde una maldición, es por eso que estas como muerta en vida, tu alma abandonado tu cuerpo cada noche y vaga por los confines del limbo en busca de algo que ha perdido en vidas anteriores, no eres solo tú, es tu alma gemela quien está desaparecida, para poder romper Con está maldición debes hacer la más grande de las búsquedas, no sólo tu alma, mientras duermes, sino también tu cuerpo mientras estas despierta… Si la travesía que has vivido hasta hoy te ha parecido difícil, la que viene lo será aún más… Aquí comenzará tu viaje maldito