
Nadie debería irse de este mundo sin despedirse,
la muerte nunca debería llegar por sorpresa,
la vida debería darnos un tiempo extra,
para decirnos adiós, para abrazarnos,
para decirnos todas las palabras
que se quedaron por decir,
para conversar hasta que no quede nada pendiente.
El final no debería ser tan triste,
la muerte no debería venir con tanta urgencia,
nos tendria que dejar a solas antes de llevarnos
para que por un momento, por pequeño que fuera,
poder sentarnos en el borde de la vida
y desearnos un buen viaje.