La Batuta Por Manuela Sánchez

«El arte nace con nosotros, somos creativos por naturaleza, solo que la rutina y las herramientas diarias hacen que vayamos perdiendo esa habilidad, voviéndonos monótonos, aburridos… «

Con un suave toque sobre el atril todos voltean la mirada hacia él.

La batuta se levanta de pronto y los instrumentos suenan unísono con un tono que alerta a la audiencia que el concierto esta por comenzar, la batuta baja y todo queda en silencio.

Todos esperan por él, quien respira profundo cierra los ojos y afina el oído.

Lleva la música el la sangre, cada nota la tiene bien grabada en el cerebro y en cada célula de su cuerpo, él mismo es música en sí, es armonía y melodía, es partitura y afinación, es el violín y la flauta, el oboe y las trompetas, los timbales y tambores, el redoblante y la viola, el contrabajo y triángulo, los platillos y los cornos. Es la orquesta completa.

La batuta es una extensión de su mano, y con un movimiento brusco comienza la entonación, no es una obra conocida, pero cada músico entiende sus movimientos y con la partitura en frente van siendo guiados como por arte de magia.

De esa pequeña batuta parecen salir destellos que pronto llegan a cada uno de los músicos haciéndolos sonar como si un grupo de ángeles mismos tocarán los instrumentos. La perfección total.

Tiernamente la batuta se desliza por el aire como si la brisa la guiara por un camino pre diseñado, mientras las notas que salen de los instrumentos en consonancia unas con otras forman esa melodía que va directo al cielo.

Con movimientos de pronto más rápidos la intensidad del ritmo sube.

Las gotas de sudor ruedan por el rostro de Tim (el director) su energía está tan enfocada en la música en ese momento que es como si estuviese corriendo una maratón.

Entrega su ser en cada concierto, él es cada concierto, la música es su vida y ser director de orquesta es por lo que siempre trabajó tan duro.

Años antes cuando comenzó a practicar para ser director dejó todo atrás.

Su esposa Lina era amante de la escritura, compartían el amor por el arte, su hija Brenda se sentía muy afortunada porque sus padres pasaban tiempo con ella y la apoyaban para desarrollar sus talentos, era una ávida pintora a pesar de su corta edad.

Sus pensamientos se enfocaban mientras él pensaba: «El arte nace con nosotros, somos creativos por naturaleza, solo que la rutina y las herramientas diarias hacen que vayamos perdiendo esa habilidad, voviéndonos monótonos, aburridos y serios, dependientes de cosas básicas que pronto quitan el sentido al arte, solo queda lo que aprendemos a hacer, lo innato del arte va quedando atrás hasta que un día se esfuma, todo aquello que no uses se atrofia y termina por perderse, entre ellos la mente, las ideas, la innovación en la creatividad, el amor al arte, los sentimientos que ésta activa.»

Los sentidos se agudizan, Brenda cierra los ojos para ponerse en sintonía con su entorno, el lienzo frente a ella es parte de sus sentimientos, de sus emociones y tras respirar profundo abre los ojos y plasma la más hermosa de las obras, esa que al verla te llega al alma transmitiendo cada sentimiento que en ella fue plasmado, pero Tim no está en casa para verlo.

Mientras tanto, al otro lado del mundo, él cierra los ojos y se pone en sintonía con su entorno, la orquesta frente a él es parte de su ser sus sentimientos y emociones están ahí, él transmite todo aquello por medio de la música, los asistentes sienten la música y en ella los sentimientos de Tim.

Las notas altas y alegres de las melodías llegan pronto al corazón de las personas haciéndolo latir con más fuerza, como el de Tim que se acelera a raudales mientras la batuta surca el aire del lugar, la mente se aletarga y brotan lágrimas al cambiar de notas y ritmo, las suaves y lentas que hacen pensar en tristes despedidas y amores en lejanías, en gotas de lluvia fría mientras duermes en el piso mojado bajo un techo de cartón, en pérdidas de seres queridos que una vez significaron todo para tí.

Pronto el ritmo mismo se vuelve monótono, las luces se opacan y la batuta cae sobre el atril junto con lágrimas y sudor, todos de pie aplauden al Director, quien con una reverencia da las gracias y cae sumido en tristeza, el concierto ha terminado al igual que su vida.

Su familia ya no está, su obsesión por la música lo ha dejado vacío y sin nada, abandonado a su suerte lo único que le queda son los ensayos y los conciertos, los músicos regresan a casa a descansar y el director con su batuta en mano se queda sentado en una esquina bajo la tenue luz de la luna que se cuela por la ventana, mirando en la cuadra un techo de cartón, en el que duerme bajo la lluvia Sam, el anterior Director de la orquesta.

Publicado por Escritosoriginalesmanu

Hija, esposa, madre, docente de ❤ escritora en proceso, amante de la naturaleza, confío en un cambio intrínseco de la humanidad

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