
Por: Manuela Sánchez
En todo estos años jamás me imaginé que iba a vivir todo esto que ha pasado, aunque muchos pensaron que era imposible sí hemos sobrevivido al Apocalipsis solo que ahora las cosas son muy diferente a lo que esperábamos.
En el año 2050 los alienígenas finalmente decidieron hacerse visibles. Aunque siempre habían estado entre nosotros, viviendo «encubiertos» observando silenciosamente cada uno de nuestros movimientos, de nuestros sentimientos y nuestros pensamientos. Finalmente, habiéndonos conocido a profundidad, decidieron dar la gran estocada.
Recuerdo muy bien ese día, desde mi ventana pude observar como el sol de pronto se oscureció, las aves dejaron de trinar por media hora aproximadamente, de pronto un estruendoso sonido surcó el firmamento, algo así como trompetas muy fuertes, ya anunciando lo que en la Biblia nos habían advertido. Enormes naves espaciales con forma de cigarros aparecieron en el cielo y de ellas caían pequeños cristales como granizo, mezclados con un líquido rojo y viscoso que se adhería fácilmente a todo lo que tocaba. En varias partes del mundo la histeria colectiva reinaba mientras incendios voraces consumían gran parte de los bosques y selvas del planeta.
El sonido penetrante de las trompetas resonaba en nuestras Cabezas, haciéndose parte de nuestra psique y llevando a muchos en desesperación a querer terminar con sus vida; de los edificios en las grandes ciudades muchas personas saltaban tratando de acabar con el martirio, siendo atrapadas en el aire por una luz blanca que los llevaba dentro de las naves espaciales, lo peor estaba por suceder, así que los que pudimos buscamos refugio en sitios subterráneos, mientras el sonido de las trompetas aún taladraba profundo en la mente casi al punto de desmayar a cualquiera.
Luego nos enteramos que la tercera parte de la población mundial perdió su vida ese día. Las aguas del mar se tornaron tan rojas como la sangre misma de las víctimas.
De las naves surgían bolas de fuego que incineraban todo lo que tocaban al instante, inclusive los ríos fueron evaporados con el calor del fuego inducido y las pocas fuentes que quedaron en la tierra se volvieron amargas, como si la bilis de la bestia misma se hubiese volcado sobre ellas.
Las trompetas seguían sonando y catástrofes seguían ocurriendo en el planeta, mientras una figura blanca salía de la nave mayor en forma de holograma, que podía ser visto desde cada rincón de la tierra, ésta figura era iluminada, hecho en su totalidad de una luz incandescente, uno de esos aliens que podía leer la mente y los corazones de los hombres, pronto, en un lenguaje que cada ser humano pudo entender dentro de sus cabezas dijo claramente:
—pobres de aquellos que habitan en la tierra, por todo lo que han hecho, por su forma de actuar, sentir, pensar y vivir han buscado su propia extinción, es momento de borrar todo y comenzar una nueva tierra, una nueva raza que no esté viciada como ustedes, que sepa de amor, de honestidad, de tolerancia y humildad, este es el fin para los impíos.
Una bola de fuego inmensa salió de la nave principal y abrió un cráter en la tierra que llegaba justo hasta el centro, donde el núcleo expulsaba lava en bocanadas y muchos de los humanos cayeron dentro del pozo recién creado, viéndose como si las puertas del mismo infierno habían sido abiertas.
De las profundidades del pozo brotaron animales que solo pensábamos que existían en nuestra imaginación, algo como cucarachas gigantes con rostros de aves con largos picos y garras enormes en sus patas delanteras, algo que sólo de ser visto enerva la piel y acelerar el pulso, la adrenalina hacía a muchos salir corriendo en búsqueda de su salvación, al contrario todos los que intentaban huir eran atrapados y devorados por las bestias.
De pronto una luz blanca se posó sobre mí, y me ví envuelta en tranquilidad, en paz y armonía, el miedo desapareció y me entregué a aquella sensación bastante placentera posterior al estrés de los últimos días, no logré ver cómo era el final, caí en un sueño plácido y reparador, después de todo lo vivido era necesario.
Al despertar, estaba en un planeta Tierra diferente, limpio de todo, con algunas construcciones a medio destruir y varias personas a mi alrededor, una voz dulce nos habló diciendo
—ustedes son los nuevos pobladores de la tierra, la semilla original de donde brotarán las nuevas plantas que han de habitar el planeta, caminen por el mundo buscando a otros como ustedes y creen una sociedad de amor y bien. No sean como los que murieron, sean buenos, los estaremos observando desde lo alto y desde lo profundo.
La visión había terminado, aquí me encuentro en el principio, luego de aquel final, en un nuevo mundo, soy sobreviviente del Apocalipsis alienígena.