Por:Manuela Sánchez
.
Aquella mañana, como cualquier otra, el sol salía para iluminar el día y llenarlo de calor y alegría, pero las nubes estaban muy tristes, tan cargadas de tantas emociones y preocupaciones que no pudieron soportarlo más y sus lágrimas comenzaron a caer suavemente sobre las montañas, el sol que sabía cómo se sentían las nubes decidió darles una sorpresa y enfocó sus rayos justo en la dirección en la que estaban cayendo las gotas en forma de una fina llovizna, al pasar por ellas la luz del sol ante el prisma reflejó muchos colores y desde las montañas hasta el cielo iluminó un hermoso arcoiris, las nubes al verlo quedaron sorprendidas y poco a poco dejaron de llorar, agradeciendo al sol por aquella hermosa sorpresa que les había hecho tan bien.
Los colores nos recuerdan que a pesar de que hay días en los que nos sentimos mal, siempre habrá algo que nos haga sonreír.
Feliz miércoles
